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Trump declara Florida "zona catastrófica" por el potente paso del huracán Irma

Trump declara Florida "zona catastrófica" por el potente paso del huracán Irma

Ed y Ann estaban preparados. Habían reforzado las ventanas de casa con madera y preparado dos generadores eléctricos de propano para recibir a Irma en su casa de St. Petersburg, la ciudad que no ha sufrido un huracán de envergadura desde hace 96 años y en la que se esperaba anoche la llegada de la tormenta tropical que ha devastado parte de Cuba y del norte del Caribe. Hasta se habían hecho con tres grandes bolsas de hielo y con cuatro baterías extra para cada teléfono móvil por si los generadores se quedaban sin combustible y había que echar mano de lo que hiciera falta para conservar comida, y por si las líneas telefónicas se caían durante días.

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Los preparativos de esta pareja de jubilados, que se fueron a Florida, como muchos otros, animados por los bajos impuestos del Estado, reflejaban la situación creada por el último cambio de rumbo de Irma. Tras arrasar parte de Cuba, causando inundaciones incluso en La Habana, el huracán había mantenido un rumbo más al Oeste de lo inicialmente previsto. Eso significa que Miami no iba a recibir el impacto directo del tifón, que, a cambio, había puesto en su diana las ciudades de Naples, Tampa, y, sobre todo, St. Petersburg.

A pesar de que Irma se había debilitado considerablemente a su paso por Cuba, y había pasado de ser una tormenta de categoría 5 a una de categoría 2 -y que no se esperaba que ganara intensidad-, su increíble efecto destructivo había quedado de manifiesto con los daños que estaba provocando incluso en la ciudad a la que teóricamente había indultado: Miami. A las 00.00 horas de este lunes, el Océano Atlántico había inundado buena parte del área de negocios y empresas del centro de Miami -lo que en las ciudades estadounidenses se denomina "downtown"-, y no se esperaba que las cosas fueran a mejor. Pese a la menor potencia del fenómeno, las autoridades seguían recomendando extremar las precauciones. Como dijo el gobernador de Florida, Rick Scott, en un mensaje televisado: "Tómense esta mortífera tormenta en serio". Tras la petición del mismo gobernador, el presidente de Estados Unidos anunció que Florida sería declarada zona catastrófica.

El productor Cesar Cuzán vive en downtown, cerca de la Bahía de Biscayne, una de las zonas evacuadas, así que buscó refugio en el histórico hotel Biltmore del barrio de Coral Gables. "Me dicen mis vecinos que optaron por quedarse que las calles están completamente inundadas y que una de las avenidas principales parece un río. Con el viento se ha caído mucho material de edificios en construcción... En fin, la zona no es segura", declaraba a EL MUNDO en conversación telefónica.

En vez de dirigirse a uno de los refugios, Cazán está pagando 500 dólares para trasnochar en el Biltmore, que data de 1926 y es uno de los alojamientos favoritos de Bill Clinton y George W. Bush. "Los cuartos están a oscuras. Perdimos la electricidad ayer, pero los generadores mantienen las zonas comunes y la recepción iluminada, y el WIFI sigue funcionando. Han clausurado una zona del hotel porque ahí se ha colapsado el techo, pero por lo demás estamos bien. Nos sentimos seguros, pero este es sin duda el peor huracán que vivo desde Andrew, hace 25 años", concluía.

"Hay árboles caídos en todas las calles"

Aun así, había gente en la calle, desafiando ráfagas de viento de más de 200 kilómetros por hora y el peligro de inundaciones y olas inesperadas. Su objetivo: encontrar sitios con electricidad tras pasar 24 horas a oscuras. Era una idea que muchos no compartían. "Andar en coche por la ciudad ahora mismo es un sinsentido", declaró Xabier Fleitas al llegar al Biltmore. "Hay árboles caídos en todas las calles, otras están inundadas... En fin, ésas son las locuras que haces cuando decides que necesitas WIFI y una cerveza fresca sí o sí".

El problema es que no todas las personas estaban en refugios. Cuando Nadia Payan intentó acceder a varios de los designados por las autoridades locales, descubrió que ya estaban todos llenos. "Me habría quedado más tranquila, pero por la radio me he enterado que algunos se han quedado sin electricidad. Para estar así, mejor en casa, por peligroso que sea", declaraba Payan desde su casa «a oscuras» en el corazón de Coconut Grove, uno de los barrios incluido en la zona de evacuación. El muro que rodea su casa había sido parcialmente destruido, aunquela evaluación de los daños no podría llevarse a cabo hasta hoy, debido al toque de queda.

Y, mientras unos esperaban el final de la tormenta, otros se preparaban para ella. En el centro de Tampa, a 330 kilómetros al norte de Miami, había varias calles cerradas al tráfico porque se habían inundado 12 horas antes de que llegara Irma. En la vecina St. Petersbug, las autoridades habían ordenado que nadie usara el coche después de las 14:00 de la tarde, hora local, y habían recomendado no salir a la calle a partir de las 17:00. Una hora más tarde el suministro de luz iba a ser suspendido en la mayor parte de la ciudad, que tiene casi 300.000 habitantes. Más de tres millones de hogares se han quedado sin electricidad.

Donde el daño era mayor era, sin embargo, en los Cayos, una serie de islas que se extienden al sur de Miami en dirección a Cuba. Allí se habían registrado tres víctimas mortales, a pesar de las órdenes de evacuación, en buena medida porque el ojo de Irma sí tocó directamente ese archipiélago.