San Salvador - La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) en Centroamérica reiteró hoy la petición de funcionarios y especialistas de la ONU de derogar una serie de medidas “inhumanas” en la prisiones, cuando el Congreso se dispone a votar su prorroga hasta 2019.

El alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein, visitó a mediados de noviembre de 2017 el país centroamericano y pidió derogar “las medidas extraordinarias” principalmente por las condiciones “inhumanas” que pasan los presos.

“Instamos a la Asamblea Legislativa y a los diferentes órganos del Estado a dar seguimiento a la recomendación del alto comisionado de derogar estas medidas inmediatamente y cumplir con las obligaciones internacionales que tiene el Estado Salvadoreño en materia de derechos humanos”, señaló el organismo.

De igual forma, recordó que la relatora especial sobre ejecuciones extrajudiciales de la ONU, Agnes Callamard “también fue enfática” al pedir el final de estas medidas, lanzadas en 2016 y con vigencia hasta el próximo mes de abril, durante una visita entre enero y febrero pasados.

“Las condiciones espantosas que he presenciado (en El Salvador) no pueden explicarse solamente por consideraciones de seguridad. Esto me lleva a la conclusión de que su principal finalidad es la deshumanización de los detenidos”, señaló la experta al finalizar su visita al país centroamericano.

Una comisión de diputados del Congreso acordó este martes llevar a votación la prórroga hasta abril de 2019 de las medidas en 6 prisiones con pandilleros, a las que el Gobierno atribuye la baja sensible en la cifra de asesinatos entre 2016 y 2017.

“Si se ha pedido la prorroga, es porque hay resultados y se está combatiendo a las pandillas y no deberíamos hacerle modificaciones”, señaló el presidente del Congreso, Guillermo Gallegos, quien añadió que “es importante su aprobación hoy en el pleno”.

Las medidas más cuestionadas, que se suman al alto nivel de saturación y condiciones de insalubridad en el sistema carcelario salvadoreño, son la suspensión de las visitas de las familias y el aislamiento total de los reos en las celdas.

El país centroamericano, que en 2015 reportó el año más violento de su historia reciente con 5.280 muertes violentas, registró bajas en la cifra de asesinatos del 20,7 por ciento y 25 por ciento en 2016 y 2017, respectivamente. EFE

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