Ciudad de México, 30 abr (Sputnik).- Un grupo de entre 150 a 200 indocumentados, de casi 2.000 que comenzaron la caravana de migrantes que huyen de la violencia en Centroamérica, esperan recibir asilo en EEUU en el estado de California (suroeste), y otros fueron por otras rutas por protección, dijo a Sputnik la dirigente de la Organización Binacional Migrante Aztlán, María García.

“La caravana organizada por (la organización) Pueblo Sin Fronteras se disolvió por una estrategia de protección, algunos grupos decidieron seguir juntos hacia San Diego, California, y otros se fueron por otras rutas, para no ser detectados ni detenidos en la frontera”, indicó la dirigente de la Organización Binacional que apoyó a los migrantes a lo largo de casi 4.000 kilómetros de carreteras por México.

Agregó que varios de los migrantes centroamericanos están siendo asesorados por abogados de la organización en EEUU y México para hacer sus solicitudes de refugio, “hay mucha gente que huye de la violencia de sus países”.

Los registros de las personas que intentan cruzar a pedir protección “no son confiables, porque cientos de nuestros compañeros se dispersaron después de las amenazas de EEUU”, afirmó.

A raíz de la caravana que comenzó el viaje a principio de este mes por territorio mexicano hacia EEUU, el presidente Donald Trump reaccionó con el anuncio de militarizar la frontera sur.

Trump también amenazó con condicionar la culminación de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a las acciones antiinmigrantes que, según el mandatario, México debería emprender.

Los integrantes del TLCAN, integrado por EEUU, México y Canadá, se encuentran en negociaciones para actualizar el tratado.

El Gobierno de México rechazó esa condición y la Cancillería dijo el 25 de este mes que la política migratoria de su país “se decide de manera soberana”.

El dirigente de la Organización Binacional, Juventino Montiel, dijo a esta agencia que coadyuvan “como facilitadores de la caravana, en rechazo de las acciones punitivas y militares que Trump tenía planeadas en la zona fronteriza de México, con la intención de reiniciar la construcción de nuevas partes del muro”.

El muro comenzó a construirse en el mandato del expresidente Bill Clinton (1993-2001) y cubre casi 1.000 de los 3.200 kilómetros de la frontera terrestre.

La caravana cruzó de la frontera con Guatemala por la ciudad mexicana de Tenosique, en el estado de Tabasco (sureste), tradicional refugio en la travesía hacia el norte, que cruzó por el estado de Puebla (centro- este) y la Ciudad de México, donde a mediados de abril celebraron un acto simbólico frente a la embajada de EEUU.

Otras organizaciones apoyaron la caravana, tales como el Movimiento Binacional por la Esperanza, la Coalición Binacional contra Donald Trump y la asociación política Partido Migrante.

A diferencia de los muros de Clinton y de Barack Obama (2009-2017), “Trump pretende utilizar tecnología militar, con apoyo de las organizaciones supremacistas, que practican la ‘cacería’ de migrantes”, afirmó Montiel.

Cada año ocurren muchas marchas de distintas organizaciones que defienden el derecho a la migración, pero “el viacrucis fue tomado como pretexto para arremeter contra los migrantes y la soberanía de México”, indicó el dirigente de la Organización Binacional.

En efecto, otras demostraciones similares son organizadas anualmente desde hace más de una década, tales como la Antorcha Guadalupana de México a Nueva York y la Marcha de Madres y Niños Migrantes, que partieron de Centroamérica durante el mandato de Obama.

“El objetivo de las caravanas es sensibilizar a las autoridades mexicanas y humanizar a los funcionarios estadounidenses, es una deuda con miles de familias sin seguridad, ni protección ni derecho a su identidad”, dijo Montiel.

Las organizaciones esperan renovar los debates sobre la reforma migratoria, un tema clave en la reelección de Obama en 2012. (Sputnik)

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