Si alguna vez has entrado en tu Facebook y has tenido la sensación de que sabía todo lo que has estado haciendo con anterioridad puede que pienses que eres protagonista de un episodio de Black Mirror. Y no, no estás alucinando.

 

Sabemos que Facebook maneja datos sobre nosotros desde el mismo instante en que nosotros mismos se los damos, pero hay mucho más: también te están rastreando de otras formas y tú no lo sabes.

Por ejemplo: le comentas a tu compañera de piso que te chiflan unos zapatos de tacón que has visto en un escaparate y al día siguiente la marca de calzado inunda tu red social favorita. Bromeas en el trabajo que tienes ganas de irte un fin de semana a Ibiza y el día siguiente tu muro de Facebook está plagadito de publicidad sobre hoteles de la isla.

¿Cómo es posible? ¿Es que en Facebook son magos, adivinos o... , mucho más inquietante, unos espías mejores que Mata-Hari o Sidney Reilly, el agente inspirador de James Bond? Y es que maneras de espiar hay muchas y la mar de variadas y desde hace años venimos escuchando que Facebook nos espía. ¿Hasta qué punto es verdad?

Lo último: te escuchan por el micrófono de tu móvil

La última “sospecha” sobre cómo nos espían desde Facebook, un rumor que se ha hecho tremendamente popular en los últimos tiempos, tiene como protagonista el micrófono de tu móvil o de tu ordenador.

Unas sospechas que empezaron en el año 2014 cuando se anunció que la aplicación de esta red social podría captar el sonido ambiente alrededor del usuario para saber qué programas estaba viendo/escuchando o qué música tenía puesta. La paranoia no había hecho más que comenzar y pronto comenzamos a leer noticias sobre usuarios que se quejaban de haber mantenido conversaciones sobre determinados productos y al día siguiente se habían encontrado con anuncios relacionados con esos mismos productos. Como estaesta o esta otra.

Esta escalada de sospechas coincidió con la presentación de un estudio de la Universidad de Florida en el que se aseguraba que la red social escuchaba a los usuarios a través de los micrófonos de los móviles con el objetivo de conocer más sobre sus gustos y ofrecerle publicidad personalizada.

La red social se vio obligada a emitir un comunicado a toda velocidad para desmentir todo aquello y aclarar que podría hacerlo pero solo pidiendo permiso al usuario con anterioridad.

Ok, lo mismo no nos están escuchando y estamos cayendo en una espiral de paranoia, pero Facebook tiene otra manera de saber que te quieres ir a Ibiza mañana mismo o que te has enamorado de unos zapatos de tacón de color rojo.

 

¿Facebook lo sabe todo, todo y todo sobre nosotros?

Ya sabemos que cuando nos damos de alta en esta red social estamos dando nuestros datos personales, pero ¿estamos seguros de hasta qué punto estamos compartiendo todo?

Hace unos años, ante un problema de seguridad que afectó a millones de usuarios, se descubrió que Facebook tenía más información sobre sus usuarios de lo que habíamos llegado a imaginar. Y no, no hablo de nuestras medidas, pero sí de direcciones de mail de nuestros trabajos o números de teléfono que nunca habían compartido por la red social, por poner dos ejemplos.

En aquel momento fue cuando comenzaron las sospechas sobre los perfiles en las sombras, que parece el título de una novela de Harry Potter, pero que en realidad se refería a que la red social almacenaba sin permiso de los usuarios datos que ni ellos mismos habían compartido. De hecho, años más tarde, un estudio encargado por una comisión belga de privacidad confirmó las sospechas y demostró que Facebook estaba violando las leyes europeas de privacidad.

De hecho, este estudio apuntaba a que la red social había recopilado información sobre sus usuarios ( y algunos que no lo eran) mientras navegaban por la red incluso después de haberse deslogueado de la red social, gracias a plugins sociales como el botón Like. Algo que un tribunal alemán dictaminó en el año 2016 que estaba violando también las leyes europeas sobre privacidad.

Y se lo está contando a terceros

Es una de las noticias de los últimos días: el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense y presidente de la Freedom of the Press Foundation, Edward Snowden publicó un tuit en el que acusaba a la red social de ser una “empresa de vigilancia” que se esconde bajo la apariencia de una red social.

Empresas que hacen dinero recopilando y vendiendo registros detallados de vidas privadas alguna vez fueron descritas como "compañías de vigilancia". Su cambio de nombre a "redes sociales" es el engaño más exitoso desde que el Departamento de Guerra se convirtió en el Departamento de Defensa.

En realidad, la reacción de Bowden se debe a la reciente noticia sobre la suspensión de la cuenta del exempleado de Cambridge Analytica Christopher Wylie, después de que este denunciase que esa empresa de análisis de datos había recopilado ilegalmente datos personales de más de 50 millones de usuarios de la red social para apoyar la campaña presidencial de Donald Trump para las elecciones estadounidenses de 2016.

El pasado viernes, Facebook anunció la suspensión de los permisos de Cambridge Analytica por incumplimiento de las políticas de privacidad. La compañía había utilizado datos recogidos sin autorización a principios de 2014 para elaborar un programa informático que predijera e influyera sobre las opciones electorales. Un escándalo (en este artículo de nuestros compañeros de Genbeta puedes leer más sobre este asunto) sin ninguna duda que ha vuelto a desatar la polémica en torno a la compañía y causado mucho revuelo en internet.


¿Pasa también en Instagram?

Las campanas suenan. Sobre todo porque como todo el mundo sabe Instagram pertenece a Facebook, así que puede que el comportamiento sea similar y estén recogiendo datos de la misma manera. La gran pregunta que no podemos evitar hacernos es si están juntando esos datos con los de Facebook y la respuesta más probable es que sí. De hecho, la UE les acusa de ello, como podemos leer en este artículo.

Sabe qué compras, dónde estás, qué apps usas y quién eres en realidad

Y puede que también tus medidas. Normal. Y donde haces click. Por supuesto. Casi podría decirse que te conoce mejor que tu propia madre, que ya es conocerte en serio y de verdad de la buena.

Para empezar, Facebook tiene mucha más información de la que te piensas sobre lo que compras, especialmente si tienes la costumbre de usar tarjetas o programas de fidelización a través de esta red social. Sí, es muy trabajoso y pesado tener que ir marca por marca a rellenar los formularios con tus datos personales, pero centralizarlo todo en la red social quizá no sea tan buena idea.

También controla nuestra ubicación a través del GPS de nuestros móviles, de los puntos de acceso WiFi a nuestro alrededor, de las direcciones IP, etc. y siguiendo ese rastro puede localizarnos perfectamente. Y lo que es más: vendérselo a otros. Eso explica por qué al pasar por delante de esa tienda te llega un misterioso mensaje con un cupón de descuento (¡justo ahora!) o por qué recibes publicidad que te recuerda que vuelvas a por ese vestido que tanto te gustó pero no compraste.

Esto se puede controlar limitando la información de donde nos encontramos. en la aplicación móvil vamos a Configuración> Configuración de la cuenta> Ubicación y desactive el seguimiento de ubicación. Deshabilita el historial de ubicaciones, también. Pero no es la única manera, también otras apps que estés usando pueden mostrar dónde estás y orientar la publicidad que te llega por cercanía. Antes de otorgar acceso a cualquier ubicación de aplicación, hay que pensarlo bien.

De la misma manera Facebook es consciente de las aplicaciones que te bajas y usas, especialmente porque le interesa saber qué tipo de intereses tienes para enviarte información sobre esos temas. Pero también puedes poner de tu parte para que no te vigilen tan de cerca.

Likes, clicks, interacciones o tu historial de navegación… Facebook lo puede saber todo de cualquiera. Por ejemplo, como nos cuentan en este artículo de New York Times, Facebook Pixel está instalado en millones de sitios web y aplicaciones, la manera de que tanto Facebook como los anunciantes puedan ver lo que haces allí: si haces click en un artículo porque te gusta o añades algo a un carrito de compras. Pueden saber que quieres comprarte algo antes incluso de que tú mismo tomes la decisión. Da miedito.

Y, por supuesto, toda esa información combinada sobre qué miramos, dónde vamos o con quién interactuamos puede ayudar a hacer una descripción bastante buena de quiénes somos en realidad y, lo que más importa a las marcas, qué clase de productos y servicios nos pueden interesar.

La verdad es que por muy sórdido que parezca, nos encanta cotillear en la vida de otros y saber qué están haciendo a través de las redes sociales, aunque lo que estén haciendo sea conseguir pasar niveles en el Candy Crush, picotear unas patatas o ver la última temporada de Juego de Tronos. Pero no podemos olvidar que toda esa información que estamos colgando voluntariamente (y la que involuntariamente dejamos por el camino como si fuéramos Hansel y Gretel y sus miguitas de pan) puede estar poniendo en peligro nuestra privacidad.

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