Tegucigalpa – Un alarmante total de 225 jóvenes han perdido la vida de manera violenta durante los primeros tres meses de 2025, según revelan las estadísticas presentadas por la Red de Instituciones Privadas pro las Niñas y Niños Adolescentes, Jóvenes y sus Derechos (Coiproden).
Wilmer Vásquez, director de Coiproden, señaló que a pesar de la disminución general de muertes violentas que se registra actualmente en Honduras, este avance no se refleja en los indicadores relacionados con la población infantil y juvenil.
«Las muertes violentas siguen prevaleciendo en Honduras, reconocemos que hay una reducción, sin embargo esta reducción no incluye necesariamente al sector de la población que es mayoritaria que es la niñez y la juventud», explicó el funcionario.
El informe detalla que del total de fallecimientos, 150 corresponden a homicidios directos contra adolescentes y jóvenes, mientras que 75 casos adicionales están vinculados a accidentes viales, los cuales constituyen la segunda causa principal de muertes violentas en el país centroamericano.
El análisis geográfico de los datos revela una concentración preocupante de estos incidentes en dos departamentos específicos: Cortés y Francisco Morazán, que encabezan las estadísticas como las zonas con mayor incidencia de muertes violentas en este grupo poblacional.
Vásquez expresó especial preocupación por la distribución etaria de las víctimas, destacando que el 88% de las muertes violentas se concentra en jóvenes entre 18 y 30 años, mientras que el 12% corresponde al rango de 0 a 18 años. En cuanto a la distribución por género, el 66% de las víctimas son hombres y el 24% mujeres.
«Esta es una problemática que deberíamos de enfrentar juntos porque no se está haciendo nada por el control del alcohol y las drogas», enfatizó el director de Coiproden, haciendo un llamado a la reflexión colectiva y a la implementación de políticas públicas efectivas que aborden los factores de riesgo que contribuyen a esta situación.
La persistencia de estos índices de violencia contra la juventud plantea importantes desafíos para las autoridades y la sociedad hondureña en su conjunto, especialmente en materia de prevención y protección de los derechos fundamentales de la población más vulnerable.













