Tegucigalpa, Honduras.— El bolsillo de los hondureños recibe un respiro, aunque sea parcial. El ministro de Comunicaciones, José Argueta, anunció este lunes que el gobierno subsidiará con 460 millones de lempiras la factura de energía de los consumidores, una medida que busca mitigar el impacto de los costos energéticos en hogares y pequeñas empresas en un contexto de presión inflacionaria.
La decisión se tomó al finalizar una reunión de la mesa técnica con diferentes secretarías del gobierno, y el propio presidente Nasry Asfura firmó el PCM que formaliza el subsidio. Un movimiento que refleja la urgencia de actuar frente a una coyuntura donde la energía se ha convertido en un factor crítico para la economía familiar y productiva.
Argueta desglosó que el subsidio cubrirá el 100% de la tarifa residencial para consumidores de hasta 150 kilovatios (KW), mientras que los rangos de 151 a 500 KW recibirán un 50% de alivio. En el sector productivo, las Mypimes con consumo menor a 1,000 KW tendrán subsidio total, y aquellas entre 1,000 y 3,000 KW contarán con un 50% de apoyo. Una estructura que prioriza a los sectores más vulnerables y a las unidades económicas que generan empleo local.
Pero el esfuerzo fiscal no se limita a la energía. El funcionario citó que se han destinado más de 536 millones de lempiras para subsidiar el incremento en los precios de los combustibles, un rubro que tiene efecto dominó en el transporte, la producción de alimentos y el costo de vida en general.
Argueta también recordó que el gobierno ya está subsidiando hasta 12 lempiras por galón de combustible, una cifra que supera incluso los 11 lempiras que se recaudan por concepto de impuestos en ese rubro. «Esto refleja el compromiso de la Administración Asfura en mantener la estabilidad económica de las familias hondureñas», sostuvo el ministro, en una declaración que busca transmitir certeza en medio de la volatilidad.
Más allá de los subsidios directos, el Ejecutivo ha implementado medidas complementarias para reducir el consumo y optimizar recursos. Entre ellas destacan la implementación del teletrabajo en el sector público y la flexibilización de la jornada educativa durante la semana de evaluaciones, considerando que muchos estudiantes aún enfrentan limitaciones de conectividad.
También se aplicó una reducción del 10% en la factura de productos en la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro), así como la regulación de horarios para el transporte pesado y los servicios de recolección de basura, con el objetivo de optimizar la movilidad durante periodos de alta demanda.
El ministro reiteró que el gobierno continúa evaluando nuevas medidas junto a los distintos sectores involucrados en el ámbito energético, con el objetivo de implementar soluciones a corto y mediano plazo que permitan enfrentar de manera integral la situación actual.
Para las familias hondureñas, estas decisiones representan un alivio inmediato; para las Mypimes, una oportunidad de sostener su operación sin trasladar todos los costos al consumidor final. Pero el desafío de fondo permanece: cómo construir un sistema energético más resiliente, donde la protección no dependa exclusivamente de subsidios coyunturales, sino de una estrategia de largo plazo que combine eficiencia, diversificación y acceso justo.
Mientras las medidas entran en vigencia, la expectativa de la ciudadanía es que cada lempira invertido en subsidios se traduzca en más tranquilidad para los hogares y más capacidad de reacción para las pequeñas empresas. Porque al final, más allá de los montos y los porcentajes, lo que importa es que los hondureños puedan seguir adelante sin que el costo de la energía se convierta en un obstáculo para su bienestar.


