Por: José Eliécer Palomino Rojas
![6 de julio. Domingo Décimo Cuarto del Tiempo Ordinario [Evangelio de San Lucas] 1 José Palomino](https://diarioelmundo.ca/wp-content/uploads/2022/04/José-Palomino.jpeg)
En el evangelio de San Lucas, se presentan dos órdenes destinadas por El Maestro Jesucristo, el cual envió de dos en dos, a los 72 discípulos, a que lleven el evangelio y les dijo:
«Los envío como ovejas en medio de lobos».
«No lleven cosas materiales, ni zandalias, ni alforja, lleven alimento espiritual».
Hoy, la obra de la evangelización, de San Lucas, recae primero en los pastores de la iglesia: [Obispos, Cardenales, el Papa, los Sacerdotes], como primeros destinatarios a llevar el mensaje de vida, de paz, fortaleza, de cambio y de amor.
El número 72 quiere decir, ustedes también pueblo de Dios, como: Laicos bautizados, estan llamados a la gran obra de evangelizar, eso es lo que quiere decir, el número 72 en el evangelio de San Lucas, además de los 12, también eligió a 72.
¡Que importante es evangelizar a los evangelizados, o a los bautizados!, porque como Pedro, tiene gran recorrido de experiencia iluminada de palabra evangelizadora y amor de Dios, se amerita seguirlo.
«Los envío como ovejas en medio de Lobos». Ante esta destinación de envío, es necesario que los Pastores, Laicos comprometidos, y feligresía estemos, permanentemente en formación de sabiduría espiritual, emocional e intelectual, y formación de palabra de Dios, porque la época bastante complicada, convulsionada, difícil, donde las cosas de Dios, no tienen importancia, y se dejan en modo avión o en segundo plano, llevan al caos y a la posible extinción de la humanidad, por encontrarse en estado de desierto y esterilidad, por la falta de fe, de evangelización, amor y de un acercamiento sólido al Creador. Por eso, es necesario como Iglesia, pueblo de Dios, y como Laicos, estar en preparación constante, para de este modo activo y no pasivo, estar atentos al llamado de evangelizar.
Ahora nos preguntamos: ¿Cuáles serán los premios que Dios nos tiene, y que se encuentran en la tierra?. ¿A caso serán los premios, que aspiramos a la salud, el bienestar, la riqueza, la familia y otros?. Son tantas cosas, que se aspira tener en el plano terrenal, pero lo más importante es que, aspiremos más bien, al gran premio eterno que vale la pena, que ahora quizás en el plano terrenal no lo vemos, pero en el plano espiritual nos deleitemos.
Que bueno que llevemos palabras de alegría, como las que llevó el profeta Isaías, en su época a otras personas.
Pensaran ustedes:
¿Y quiénes son esas otras personas?.
Son nuestras familias, los compañeros de trabajo [Docentes, Padres de familia, Directivos, los estudiantes, los empleados de oficios varios], los vecinos que nos colaboran, los que comparten y viven en comunidad, los marginados, los deportados, los migrantes, los enfermos, desempleados, los desamparados, los ignorados, las viudas, a estas otras personas, es necesario llevarles, entregarles la alegría, de que hay alguien que los ama, después de haber vivido y alimentado de la palabra del evangelio, alimento espiritual y del alimento material, presencia viva desde la fe, desde el evangelio y desde la Sagrada Eucarístía.
No olvidemos. Estamos llamados a Ser Evangelizadores, por Un Mundo Más Humano y Digno, de PAZ Y de AMOR.
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