Lempira, Honduras. — Las llamas no dan tregua en la montaña de Celaque. Desde hace cuatro días, un incendio forestal de grandes proporciones avanza sobre el Parque Nacional Celaque, una de las zonas boscosas más importantes del occidente hondureño, mientras 800 personas trabajan bajo condiciones extremas para contener su expansión.
José Armando Ramírez, director del Instituto de Conservación Forestal (ICF), confirmó que los esfuerzos se desarrollan en «diferentes frentes» para evitar que el fuego, que inició en San Manuel, Lempira, afecte áreas más sensibles del parque.
En las labores participan cuadrillas del ICF, tres batallones del Ejército y voluntarios de comunidades vecinas, quienes enfrentan la dificultad del terreno y la intensidad del calor para abrir brechas y sofocar los focos activos.
Los pobladores del sector han hecho un llamado urgente a las Fuerzas Armadas para que brinden mayor apoyo en el control del siniestro. La preocupación no es infundada: cada hora que pasa sin controlar el fuego pone en riesgo la flora y la fauna única de esta reserva, así como los medios de vida de las familias que dependen del bosque.
El contexto nacional añade presión a la emergencia. Honduras ya contabiliza 27 mil hectáreas afectadas por incendios forestales en lo que va del año, con consecuencias severas tanto ambientales como económicas.
Celaque, conocido por albergar el punto más alto del país y una biodiversidad endémica, representa un patrimonio natural que, una vez dañado, es difícil de recuperar.
Ramírez detalló que, a pesar de las dificultades, las brigadas mantienen la estrategia de contención para proteger las zonas de mayor valor ecológico. Sin embargo, la batalla contra el fuego depende también de factores externos, como la humedad y el viento, que pueden facilitar o complicar las operaciones.
Mientras el incendio continúa activo, la coordinación entre instituciones y comunidades se vuelve clave. La protección de Celaque no es solo una tarea técnica: es un compromiso con la conservación de un ecosistema vital para Honduras y con las generaciones futuras que merecen heredar un país con sus bosques intactos.






