Tegucigalpa – El reconocido analista político y exprecandidato presidencial, Olban Valladares, expresó su preocupación por lo que considera una pérdida generalizada del sentido de orden en Honduras, un factor que, según él, obstaculiza seriamente las posibilidades de desarrollo y progreso del país.
«Hemos perdido el sentido del orden. No hay desarrollo y progreso si un pueblo no aprende a ser ordenado», manifestó Valladares en declaraciones que apuntan a una problemática estructural que trasciende el ámbito político para convertirse en un desafío social más amplio.
Crisis en el sistema electoral
En el contexto del actual proceso electoral, Valladares fue particularmente crítico con la falta de respeto a la normativa establecida y el uso desmedido de recursos para propaganda política. El analista señaló la ausencia de mecanismos de control efectivos sobre los fondos que utilizan los candidatos en sus campañas.
«Nunca se sabe si se ha imputado a alguien por irregularidades en el financiamiento político», cuestionó Valladares, poniendo en evidencia las debilidades del sistema de fiscalización electoral hondureño.
Una de sus principales críticas se dirigió hacia los aspirantes a cargos de elección popular que sistemáticamente evaden su responsabilidad de presentar cuentas diferenciadas ante la Unidad de Fiscalización y Transparencia Financiera (UFTF), a pesar de que existe un mandato legal claro al respecto.
Un problema estructural
Para Valladares, esta situación refleja un problema más profundo: el menosprecio generalizado por la ley y las disposiciones normativas, algo que considera no exclusivo del ámbito electoral, sino presente en todos los sectores de la sociedad hondureña.
El analista enfatizó la urgencia de avanzar hacia la estandarización de los procesos en todos los niveles, como condición necesaria para generar un entorno propicio para el desarrollo sostenible del país.
«Es necesario recuperar el orden si queremos que Honduras progrese», concluyó Valladares, planteando la necesidad de un cambio cultural que permita restablecer el respeto por las normas y procedimientos establecidos como base para la construcción de una sociedad más funcional y próspera.
Estas declaraciones se producen en un momento de creciente preocupación por la integridad del proceso electoral en Honduras, donde diversos actores políticos y sociales han expresado inquietudes similares sobre la transparencia y el cumplimiento de las reglas democráticas.