México concretó este jueves la extradición de 29 personas a Estados Unidos que permanecían recluidas en diferentes centros penitenciarios del país, según informaron la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
De acuerdo con el comunicado oficial, los extraditados eran requeridos por la justicia estadounidense por sus nexos con organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas y otros delitos. Medios mexicanos han especulado que entre ellos podrían encontrarse figuras prominentes del crimen organizado como Rafael Caro Quintero, histórico líder del Cártel de Guadalajara, así como Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, cabecillas de Los Zetas, aunque las autoridades no han confirmado oficialmente sus identidades.
«Esta acción se enmarca dentro de las labores de coordinación, cooperación y reciprocidad bilateral, en el marco del respeto a la soberanía de ambas naciones», señaló el comunicado conjunto de las dependencias mexicanas.
La extradición se produce en un momento particularmente tenso entre ambos países, coincidiendo con la visita a Washington del fiscal general Alejandro Gertz Manero y el secretario de Seguridad Omar García Harfuch. Ambos funcionarios se encuentran en la capital estadounidense participando en negociaciones para intentar frenar la imposición de aranceles a productos mexicanos anunciada por el presidente Donald Trump para el próximo 4 de marzo.
Sin embargo, el mandatario estadounidense declaró este jueves desde el Despacho Oval que no observa avances significativos en la lucha contra las drogas por parte de México que le permitan reconsiderar la aplicación de aranceles del 25% contra productos mexicanos y canadienses. Cuando se le preguntó si había detectado progresos que justificaran eximir a estos países del aumento arancelario, Trump respondió tajante: «Para nada, no en drogas», aunque reconoció mejoras en el control de cruces fronterizos irregulares.
Esta decisión de México de extraditar a figuras importantes del narcotráfico podría interpretarse como un gesto para demostrar su compromiso en la lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas, en un intento de apaciguar las tensiones comerciales con su principal socio comercial.