Tegucigalpa, Honduras. – La violencia contra las mujeres en Honduras no puede seguir tratándose como una suma de hechos aislados ni justificarse por el lugar donde estaban las víctimas, su forma de vestir o las personas con las que se relacionaban, advirtió este lunes la defensora de derechos de las mujeres Honorina Rodríguez.
La activista señaló que la mayoría de las muertes violentas de mujeres registradas en el país tendrían características de femicidio, por lo que pidió a las autoridades abandonar cualquier discurso que responsabilice directa o indirectamente a las víctimas.
Rodríguez expresó preocupación e impotencia ante lo que calificó como una “ola de femicidios” y llamó a todo el sistema de justicia a redoblar esfuerzos frente a una violencia que, según dijo, supera la capacidad institucional.
“Nos sentimos impotentes ante toda esta ola de femicidios”, manifestó.
La defensora sostuvo que los operadores de justicia deben fortalecer la respuesta frente a los crímenes contra mujeres, pero también contar con más recursos para prevenir, investigar y atender los casos.
A su criterio, el país necesita una cadena institucional más sólida, desde la prevención hasta la sanción, porque las denuncias, agresiones y asesinatos continúan acumulándose.
Rodríguez rechazó que se intente justificar un crimen por las circunstancias en que ocurrió o por los vínculos personales de la víctima.
Señaló que, aunque algunas mujeres puedan estar relacionadas con determinados contextos de riesgo o incluso con actividades ilícitas, eso no representa a la mayoría ni puede utilizarse como explicación para quitarles la vida.
“Podemos entender que hay mujeres que pueden estar involucradas en algunos asuntos delictivos, pero primero no es la mayoría”, expresó.
Según Rodríguez, de las más de 193 mujeres asesinadas en el país, apenas un 8 % correspondería a muertes violentas por circunstancias distintas al femicidio, mientras la mayoría tendría relación con violencia femicida.
La activista insistió en que ninguna condición personal, social o circunstancial puede convertirse en argumento para minimizar un asesinato.
“No existe justificación para quitarle la vida a una persona”, remarcó.
Rodríguez pidió a la población hondureña no normalizar la violencia contra las mujeres y exigió a las autoridades un abordaje integral de un problema que considera estructural.
Entre las medidas urgentes mencionó la formación del personal público en derechos humanos de las mujeres, la creación de más juzgados especializados contra la violencia y el fortalecimiento de las consejerías de familia en la Secretaría de Salud.
Estas consejerías, explicó, deben atender tanto a mujeres agredidas como a hombres agresores, para intervenir de manera preventiva y evitar que los ciclos de violencia terminen en nuevos femicidios.
Para Rodríguez, la respuesta estatal debe ir más allá de condenar los hechos después de ocurridos. El desafío, señaló, es invertir en prevención, protección y justicia antes de que más mujeres sean asesinadas.













