Tegucigalpa, Honduras. – El derrumbe ocurrido en las inmediaciones del Anillo Periférico, a la altura de la colonia Loarque, obligó a la Alcaldía del Distrito Central a intensificar las evaluaciones y los trabajos preventivos en una zona donde funcionan varias bodegas y persiste el riesgo de nuevos movimientos de tierra.
El coordinador del Programa de Adaptación al Cambio Climático de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), Julio Quiñónez, informó que personal de la comuna interviene distintos puntos vulnerables para identificar amenazas y reducir la posibilidad de más deslizamientos.
Las acciones se desarrollan después de una tragedia que dejó personas fallecidas, trabajadores rescatados y una operación prolongada para localizar a quienes quedaron soterrados bajo tierra y estructuras colapsadas.
Quiñónez afirmó que la prioridad de la municipalidad es proteger la vida de quienes trabajan o transitan por el sector y evitar que situaciones similares vuelvan a producirse.
“Estamos realizando esfuerzos con recurso humano para intervenir y efectuar evaluaciones en distintos puntos de riesgo. Hay que invertir en obras y también en capacitación humana”, manifestó.
El funcionario explicó que la reducción del riesgo no depende únicamente de construir muros, drenajes u otras obras físicas. También requiere técnicos y personal especializado capaces de detectar señales de inestabilidad, valorar las condiciones del terreno y responder oportunamente ante una emergencia.
Como parte de ese proceso, la municipalidad graduó recientemente a 49 nuevos oficiales de prevención, quienes se incorporarán a las tareas de evaluación y seguimiento en distintos sectores de la capital.
Quiñónez sostuvo que la combinación de infraestructura adecuada, vigilancia permanente y capacitación puede disminuir la exposición de trabajadores y comunidades asentadas cerca de laderas o terrenos inestables.
Reglamento deberá ponerse a prueba
El representante municipal recordó que el Distrito Central cuenta con un Reglamento de Reducción de Riesgos, impulsado durante la administración de Nasry Asfura, actual presidente de la República.
Según explicó, este instrumento ha contribuido a mejorar las condiciones de determinadas construcciones y a incorporar criterios de prevención en el desarrollo urbano de la capital.
No obstante, reconoció que todavía se requiere fortalecer su aplicación para impedir que se construya o se continúe operando en lugares donde las medidas de mitigación resulten insuficientes.
El desastre registrado en Loarque ha abierto interrogantes sobre los estudios de suelo, la estabilidad del talud y los permisos bajo los cuales se desarrollaron y funcionaron las bodegas afectadas.
Por ello, las evaluaciones municipales deberán determinar si las obras existentes cumplen con las condiciones establecidas y si los sistemas de contención, drenaje y manejo de aguas resultan adecuados para las características del terreno.
También será necesario establecer si las medidas preventivas autorizadas fueron ejecutadas correctamente y si recibieron mantenimiento a lo largo del tiempo.
Construcciones en zonas vulnerables
Quiñónez hizo un llamado a la población, desarrolladores y propietarios de proyectos para que respeten las normativas de construcción y eviten levantar edificaciones en áreas clasificadas como de alto riesgo.
Advirtió que la ocupación de laderas inestables o la modificación de terrenos sin estudios técnicos aumenta la vulnerabilidad ante deslizamientos, especialmente durante la temporada lluviosa.
La recomendación también implica que las autoridades deben reforzar la supervisión y evitar que la autorización de un proyecto se limite a un trámite administrativo.
Los permisos deberán estar respaldados por estudios técnicos, obras de mitigación verificables y controles posteriores que permitan confirmar que las condiciones de seguridad se mantienen.
La Alcaldía indicó que continuará movilizando recurso humano para inspeccionar los puntos de riesgo y definir las intervenciones necesarias.
Mientras avanzan estas evaluaciones, el derrumbe en Loarque deja una advertencia sobre las consecuencias de construir y operar en zonas vulnerables sin una gestión permanente del riesgo.
Quiñónez insistió en que la prevención deberá convertirse en una prioridad sostenida para evitar que un nuevo movimiento de tierra vuelva a provocar pérdidas humanas en la capital.














