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Alemania: 50 años en la segunda división de la ONU

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Berlín lleva años pidiendo una reforma del Consejo de Seguridad. Sin embargo, no consigue acceder al exclusivo círculo de los miembros permanentes.

Por DW

Después de todo, la República Federal de Alemania se fundó en 1949, apenas cuatro años después que Naciones Unidas. La razón es que en aquella época había dos Alemanias: además de la RFA, existía la RDA, la República Democrática de Alemania. Y el gobierno federal reclamaba para sí la representación exclusiva como única representante legítima y democrática del pueblo alemán.

Las potencias occidentales victoriosas de la Segunda Guerra Mundial (Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia) que en aquel momento todavía tenían autoridad sobre Alemania, habían apoyado que la República Federal se adhiriera a las Naciones Unidas, pero no la Unión Soviética, potencia protectora de la RDA. Así que se bloqueó el ingreso a la ONU.

A principios de los setenta, el gobierno federal del canciller socialdemócrata Willy Brandt cambió de rumbo, normalizó las relaciones con la RDA y allanó así el camino para la admisión de ambos estados alemanes en Naciones Unidas. El 18 de septiembre de 1973 Bonn y Berlín se incorporaron a las Naciones Unidas como miembros número 133 y 134.

Búsqueda infructuosa de un puesto permanente en el Consejo de Seguridad

La doble membresía terminó con la reunificación alemana el 3 de octubre de 1990. Desde entonces, la Alemania unida es miembro de la ONU. Se acabaron las prerrogativas de las potencias victoriosas.

Desde entonces, Alemania ha ampliado significativamente su participación en las Naciones Unidas: es uno de los mayores contribuyentes, ha participado en numerosas misiones de paz y es una sede importante de la organización, con el Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo y varias oficinas de la ONU en Bonn.

Basándose en este fuerte compromiso y en el peso económico y político de Alemania, Berlín intenta desde hace muchos años conseguir un asiento permanente con poder de veto en el Consejo de Seguridad, su máximo órgano de toma de decisiones. Por ejemplo, lo hizo Angela Merkel en 2020… pero también diez años antes. Y ya lo había hecho Gerhard Schröder previamente. Hasta ahora, en este círculo exclusivo sólo se encuentran Estados Unidos, China, Rusia, Gran Bretaña y Francia. El argumento de los alemanes y otros aspirantes a un puesto permanente, y también del secretario general de la ONU, António Guterres, es que la composición del Consejo refleja la situación geopolítica poco después de la Segunda Guerra Mundial… y no la actual.

Henning Hoff, de la Sociedad Alemana de Política Exterior y editor ejecutivo de International Politics Quarterly, califica esta búsqueda de un puesto permanente como el “santo grial de la política exterior alemana”, pero considera que las posibilidades son “muy, muy escasas”. Porque los miembros existentes no quieren compartir su posición privilegiada.

Berlín llegó a pedir un asiento permanente para la Unión Europea, pero Gran Bretaña (entonces todavía en la UE) y Francia, que hubieran perdido peso en el Consejo de Seguridad, lo rechazaron completamente. Para Hoff, “la estructura de las Naciones Unidas realmente necesita una reforma, pero no hay perspectivas de que vaya a suceder”.

Objetivo: una organización mundial más justa

El acuerdo de coalición del actual gobierno federal tiene su propio capítulo sobre “Multilateralismo”. Respecto a sus objetivos en el contexto de la ONU dice: “Estamos comprometidos a fortalecer a las Naciones Unidas como la institución más importante del orden internacional desde el punto de vista político, financiero y de personal. Una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU sigue siendo nuestro objetivo, al igual que una representación más justa de todas las regiones del mundo”.

En concreto, Alemania prepara actualmente, junto con Namibia, la llamada Cumbre del Futuro de la ONU sobre cuestiones de reforma, que está prevista para el próximo año. “Se trata de volver a intentar que las fuerzas que operan en las Naciones Unidas y que quieren reformas, y hay bastantes de ellas, vuelvan a sentarse a la mesa”, dice Henning Hoff. Y destaca que un país europeo se alinee a una excolonia “como representante del sur global”, aunque se declara “un poco escéptico sobre si va a funcionar”.

¿BRICS o G20 como alternativas a la ONU?

Pero mientras todos los esfuerzos para reformar la ONU fracasan, surge una dinámica completamente diferente. Hoff cree que “China en particular está empezando a crear estructuras paralelas para luego intentar presentar sus propias estructuras como alternativas a las Naciones Unidas, por así decirlo”, ya sean los países BRICS o el G20.

El ex primer ministro británico Gordon Brown acusa, en la revista Foreign Policy, de comportarse de manera similar a la actual administración estadounidense, cuya “fijación en los acuerdos bilaterales y regionales -a expensas de una acción coordinada globalmente- limita las posibilidades de nuestras instituciones internacionales, al tiempo que socava cualquier posibilidad de globalización estable y gestionada”. “Sin un nuevo multilateralismo, parece inevitable una década de desorden mundial”, concluye Brown.

Pero incluso la política exterior alemana, fuertemente orientada hacia la ONU, está cambiando ahora un poco, dice Hoff: “La reciente cumbre del G20 es un buen ejemplo de que la gente confía más en estos formatos para crear algo como una gobernanza mundial, y menos en la ONU”.

Multilateralismo es una de las palabras clave de la política exterior alemana y lo ha sido durante décadas. Pero parece que incluso el gobierno federal ya no piensa exclusivamente en las Naciones Unidas.

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