Tegucigalpa – A pocos meses de las elecciones generales programadas para el 30 de noviembre de 2025, los resultados de las primarias celebradas el pasado 9 de marzo han dejado un panorama que invita a la reflexión entre las principales fuerzas políticas de Honduras. El analista político Héctor Soto, en declaraciones ofrecidas este domingo 30 de marzo, destacó que el alto índice de votos nulos y blancos registrados en el proceso interno es un indicativo de descontento y una advertencia que los partidos no pueden ignorar.
El Partido Libertad y Refundación (Libre), actualmente en el poder, lidera las estadísticas de votos no válidos con más de 139 mil marcas que no aportan a sus aspirantes. Según los datos preliminares del Consejo Nacional Electoral (CNE), los votos blancos alcanzaron un 11.82 % (equivalentes a 88,715 sufragios), mientras que los nulos representaron un 6.7 %.
Esto significa que solo el 81.46 % de los votos emitidos para Libre fueron válidos, una cifra que Soto interpreta como un mensaje contundente. “Uno de cada cinco electores de Libre anuló o dejó el voto sin marcar, y ese es un importante mensaje para este partido”, afirmó el experto, sugiriendo que podría reflejar insatisfacción entre la base militante.
En contraste, el Partido Liberal de Honduras mostró un desempeño más sólido, con un 91.8 % de votos válidos, lo que se traduce en aproximadamente 579,733 sufragios a favor de sus precandidatos. Los votos nulos representaron un 3.15 %, y los blancos un 5.04 %, evidenciando una mayor cohesión entre sus simpatizantes.
Por su parte, el Partido Nacional alcanzó un 90.58 % de votos válidos, sumando más de 694,106 marcas efectivas. En este caso, los votos blancos fueron el 4.4 %, y los nulos el 5.01 %, consolidando también una base electoral significativa.
Soto subrayó que estos números no solo reflejan el nivel de aceptación de los precandidatos, sino que también son un termómetro del estado de la democracia hondureña. “Nuestra democracia es de matices, a veces pareciera que se fortalece una ciudadanía que se moviliza y quiere que su voto cuente, es un buen mensaje”, expresó, destacando la participación activa como un signo positivo, aunque matizado por el rechazo implícito en los votos no válidos.
El elevado porcentaje de votos nulos y blancos en Libre, que supera el 18 % del total, es un fenómeno que analistas consideran histórico desde que los tres partidos mayoritarios —Libre, Liberal y Nacional— comenzaron a disputar primarias simultáneamente.
Este dato podría complicar la estrategia del partido oficialista de cara a las elecciones generales, donde la ausencia de control sobre el votante, típica de las primarias, podría amplificar el impacto del descontento. En cambio, el Liberal y el Nacional, con porcentajes más altos de votos válidos, parecen estar en una posición más favorable para capitalizar su cohesión interna.
A medida que se acerca la contienda de noviembre, los partidos deberán interpretar estos resultados y ajustar sus estrategias. Para Soto, la ciudadanía está enviando un mensaje claro: quiere que su voz sea escuchada y que su voto tenga un impacto real. La pregunta ahora es si las fuerzas políticas sabrán leer estas señales y responder a las expectativas de un electorado cada vez más consciente y exigente.