Tegucigalpa – La situación de los precios en los mercados hondureños presenta un panorama mixto donde la aparente estabilización en ciertos productos contrasta con el preocupante incremento en alimentos básicos fundamentales para la dieta nacional, particularmente el maíz, cuyo encarecimiento está generando efectos en cadena que llegan directamente a la mesa de los consumidores.
El defensor de derechos del consumidor, Adalid Irías, alertó sobre el incremento en el precio del maíz, donde la carga pasó de mil 400 a mil 460 lempiras, un aumento de 60 lempiras, mientras que el quintal experimentó un alza de 30 lempiras al pasar de 700 a 730 lempiras. Este incremento es particularmente significativo considerando que se trata de un alimento de alto consumo en la dieta hondureña.
El impacto de este aumento se refleja inmediatamente en la cadena de distribución, donde quienes elaboran tortillas deben adquirir la medida en las bodegas a 38 lempiras tras el alza, pero cuando el producto llega a las pulperías el precio ya se eleva a 40 lempiras, evidenciando cómo los incrementos en productos básicos se amplifican en su recorrido hasta el consumidor final.
Esta situación del maíz contrasta con la relativa estabilidad observada en otros segmentos del mercado capitalino, donde el monitoreo realizado por Irías muestra variaciones menores en verduras y legumbres. En la Feria del Agricultor frente al Estadio, de 142 productos monitoreados durante el fin de semana, solamente nueve presentaron variaciones de precio, con un comportamiento mayoritariamente favorable para los consumidores.
En este mercado, únicamente el melón registró un incremento, mientras que ocho productos experimentaron reducciones en sus precios. Entre las bajas más significativas destaca la cebolla roja, que pasó de 60 a 55 lempiras, y la remolacha, que bajó de 35 a 30 lempiras. Otros productos como camote, pataste, chile, pepino y algunos lácteos registraron disminuciones de un lempira.
El Mercado Zonal presentó un panorama algo más dinámico, donde de 88 productos medidos, 17 variaron de precio con un balance ligeramente favorable: 10 productos bajaron mientras que 7 registraron alzas. Entre los productos que experimentaron incrementos se encuentran el maracuyá, el banano verde, el queso con chile y el requesón, este último con aumentos de dos y cinco lempiras respectivamente.
Sin embargo, Irías fue enfático en aclarar que esta aparente estabilidad en ciertos segmentos no debe interpretarse como una mejora general en la situación de la canasta básica. El defensor del consumidor explicó que las variaciones observadas corresponden principalmente a verduras y legumbres, mientras que existen aproximadamente 50 productos que no experimentarán reducciones porque «esos ya aumentaron» previamente.
Esta observación pone en perspectiva la realidad económica que enfrentan las familias hondureñas, donde los incrementos en productos básicos tienden a ser permanentes, mientras que las reducciones se concentran en productos complementarios que, aunque importantes, no constituyen la base fundamental de la alimentación familiar.
Otro ejemplo de esta dinámica lo constituye el frijol, que aunque reporta una rebaja en su precio actual, se mantiene en niveles que Irías califica como históricos, evidenciando que incluso las aparentes mejoras en algunos productos no logran compensar los incrementos acumulados en períodos anteriores.
La situación descrita por el defensor del consumidor refleja los desafíos estructurales que enfrenta la economía familiar hondureña, donde la volatilidad en productos básicos como el maíz puede tener efectos desproporcionados en el presupuesto familiar, especialmente considerando que estos alimentos constituyen la base de la dieta nacional y su consumo no puede reducirse fácilmente ante incrementos de precios.




