Tegucigalpa – La crisis electoral hondureña alcanzó un punto crítico este martes cuando la consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, declaró estar «dispuesta a dar su vida por el proceso electoral» tras verse obligada a abandonar el hemiciclo legislativo junto a su colega Cossette López debido a las condiciones de riesgo que enfrentaron durante su comparecencia.
Las dos consejeras del CNE se retiraron del Congreso Nacional para ponerse a resguardo ante lo que Hall describió como un «zafarrancho» que puso en peligro su seguridad personal. La decisión de abandonar la comparecencia parlamentaria evidenció la gravedad de la situación de seguridad en el recinto legislativo.
«Realmente hemos sido sometidas a unas condiciones de total riesgo en el Congreso Nacional. Es una falta total de respeto para el órgano electoral», denunció Hall, visiblemente afectada por los acontecimientos vividos en el hemiciclo.
La consejera hizo énfasis en que tanto ella como López no se opusieron a presentarse ante el Congreso Nacional, pese a considerar que no eran los canales constitucionalmente adecuados para que las llamaran a comparecer ante ese poder del Estado. Su disposición a acudir demostró su compromiso institucional, pero las circunstancias las obligaron a priorizar su seguridad.
Un aspecto particularmente preocupante para Hall fue la disparidad en los protocolos de seguridad. Mientras que para las consejeras el ingreso al Congreso Nacional «les costó por el protocolo que se lleva», expresó su incomprensión sobre cómo «los seguidores de Libre entraron para amedrentarnos», evidenciando fallas en el control de acceso al recinto legislativo.
La consejera hizo un llamado urgente a la reflexión y pidió que permitan al CNE trabajar en paz. «Estamos pasando momentos complejos y llamamos a la reflexión, dejen trabajar en paz al consejo, son muchas las amenazas y yo estoy dispuesta a dar mi vida por el proceso, pero no voy a arriesgarla en ese desorden que existe en el Congreso Nacional porque no pudo tomar las medidas de seguridad», declaró.
Sus palabras reflejan la tensión extrema bajo la cual están operando los funcionarios electorales a pocos meses de las elecciones generales del 30 de noviembre. La declaración de Hall sobre su disposición a sacrificar su vida por el proceso electoral subraya la gravedad de las amenazas que enfrentan y su compromiso con la institucionalidad democrática.
La consejera expresó su incertidumbre sobre el futuro inmediato, señalando que «no sé hasta dónde van a llegar» los actos de intimidación, lo que sugiere una escalada en las presiones contra los funcionarios electorales.
La situación descrita por Hall pone de manifiesto las serias deficiencias en la seguridad del Congreso Nacional y plantea interrogantes sobre la capacidad de las autoridades legislativas para garantizar condiciones seguras para el desarrollo de comparecencias oficiales.
El abandono forzoso de las consejeras del hemiciclo representa un precedente preocupante para la institucionalidad democrática hondureña, donde funcionarios electorales se ven obligados a huir de un recinto legislativo por temor a su seguridad personal.
Las declaraciones de Hall revelan que el trabajo del CNE se está desarrollando bajo constantes amenazas, lo que pone en riesgo no solo la seguridad de los funcionarios sino también la integridad del proceso electoral que están llamados a supervisar.






