Tegucigalpa – La consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, revelará el próximo lunes si permanece en su cargo, según confirmó este viernes el candidato presidencial del Partido Liberal, Salvador Nasralla, tras una reunión privada de dos horas con la funcionaria.
La decisión llega en medio de una crisis institucional en el CNE, marcada por acusaciones de boicot político y la inasistencia recurrente del consejero Marlon Ochoa, designado por Libertad y Refundación (Libre).
«Ella no ha renunciado —no hay documento oficial—, pero tomará una posición definitiva el lunes», aclaró Nasralla, quien defendió a Hall y responsabilizó a Ochoa de «paralizar el CNE» al evadir sesiones clave.
«El problema no es Hall; es Ochoa, quien atenta contra la democracia al incumplir sus funciones», denunció. El aspirante liberal tachó de «treta» las críticas de Libre hacia Hall, insistiendo en que buscan desviar la atención de las faltas de su representante.
Un CNE en jaque
La incertidumbre se agrava a menos de un año de las elecciones generales. Ochoa, cuya ausencia impide alcanzar quórums para decisiones críticas, no ha respondido públicamente a las acusaciones.
Nasralla exigió al Ministerio Público intervenir: «Si un funcionario sabotea el proceso, debe actuar». Mientras, Hall —quien según Nasralla está «emocionalmente afectada pero consciente de su rol»— enfrenta presión para no ceder a lo que el liberal califica como «juegos políticos».
Riesgo institucional y proyecciones
Analistas consultados coinciden en que la salida de Hall agudizaría la parálisis del CNE, ya cuestionado por retrasos en reformas electorales. El organismo, con credibilidad erosionada tras las elecciones de 2017 y 2021, podría colapsar si no se normalizan sus funciones pronto.
La decisión del lunes no solo definirá el futuro de Hall, sino que marcará el tono de una campaña donde la polarización amenaza con opacar los debates de fondo.




