Tegucigalpa, Honduras. — Organizaciones de sociedad civil anunciaron este martes el foro “Alerta Precursores: los desafíos de la amenaza del fentanilo en Honduras”, un espacio de análisis sobre el impacto devastador de este opioide sintético y las nuevas modalidades de tráfico que están llegando al territorio nacional.
En la última década, Honduras implementó estrategias efectivas contra el narcotráfico tradicional: capturas y extradiciones de capos, desmantelamiento de cárteles, incautaciones masivas de cocaína y marihuana, destrucción de cargamentos y persecución del lavado de activos. Sin embargo, el fentanilo representa una amenaza emergente y de muy alto riesgo.
En mayo de 2025, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), a través del Programa Regional STAND (Solutions, Training and Advice for Narcotics Disposal), brindó asistencia técnica para la disposición final de 3.3 toneladas de precursores químicos en coordinación con la Comisión Técnica Permanente Interinstitucional sobre Precursores Químicos y Drogas Sintéticas.
El fentanilo, incluido en la Lista de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha pasado de ser un analgésico controlado a una droga letal que genera dependencia extrema y sobredosis masivas. Organizaciones como la Asociación para el Desarrollo y Superación de la Pobreza y el Comité Honduras Alerta enfatizaron que el foro busca sumar esfuerzos entre sociedad civil, expertos y autoridades para frenar y prevenir su ingreso y expansión.
“El objetivo es analizar las consecuencias de este alucinógeno, las nuevas maneras de traficar estas sustancias en el territorio nacional y diseñar estrategias conjuntas antes de que se convierta en una crisis de salud pública como en otros países”, señalaron las organizaciones convocantes.
El evento se presenta como una respuesta preventiva ante el avance global de los opioides sintéticos y el riesgo de que Honduras, ya golpeada por rutas de cocaína, se convierta también en corredor o destino de fentanilo.
La sociedad civil insiste en que la lucha debe ser integral: control de precursores, fortalecimiento de inteligencia, cooperación internacional y educación comunitaria para evitar que esta amenaza se instale en el país.













