Nueva York, Estados Unidos. — La pesadilla se desató en cuestión de segundos en la estación Lexington Avenue-63rd Street, en el Upper East Side de Manhattan. Eran alrededor de las 11:30 de la mañana del domingo 8 de marzo cuando un hombre se acercó sigilosamente por detrás a Jhon Rodriguez, de 30 años, y sin mediar palabra lo empujó hacia las vías del metro. Minutos después, repitió la escena con Richard Williams, un veterano de la Fuerza Aérea de 83 años.
Ambos cayeron a las vías de las líneas F y Q. Pero mientras Rodriguez logró salir con lesiones leves, Williams no corrió con la misma suerte. El impacto contra el suelo le provocó una hemorragia cerebral y múltiples fracturas. Fueron otros pasajeros y transeúntes, héroes anónimos, quienes los rescataron segundos antes de que un tren pasara por la estación.
Desde entonces, la vida de Williams pende de un hilo. Permanece ingresado en el New York-Presbyterian Hospital Weill Cornell, conectado a un respirador y con soporte vital. Su familia no se separa de su lado, pero el pronóstico es desalentador. «Estamos orando por un milagro… No responde. No pinta bien», declaró su hija al Daily News.
«Simplemente nos quedaremos junto a su cama». El veterano, que recientemente había celebrado su 55 aniversario de bodas y había superado un cáncer y otros problemas de salud, enfrenta ahora su batalla más difícil.
El presunto agresor fue identificado como Bairon Hernández, un hondureño de 34 años en situación de calle. La Policía de Nueva York (NYPD) logró arrestarlo en la madrugada del martes 10 de marzo en un refugio para personas sin hogar en Brooklyn, gracias a una pista ciudadana.
Al ser confrontado por PIX11 News, Hernández negó cualquier relación con los hechos. Según las autoridades, no registra antecedentes penales en la ciudad.
Hernández enfrenta ahora cargos graves, entre ellos intento de homicidio (attempted murder), agresión intentada, agresión y poner en peligro imprudente (reckless endangerment).
La policía ha calificado el ataque como aleatorio y sin provocación, lo que ha generado una ola de preocupación entre los usuarios del transporte público, especialmente en una zona considerada relativamente tranquila como el Upper East Side.
La investigación continúa en manos del NYPD, y se espera que el hondureño sea presentado ante un juez en las próximas horas para conocer su situación legal. Mientras tanto, la familia de Richard Williams espera, contra todo pronóstico, que la justicia y la vida se pongan de su lado.


