Cabo Cañaveral, Florida. – La canción ‘Sleepyhead’ de la banda Young & Sick resonó este jueves a las 7:06 de la mañana hora del este (11:06 GMT) en el interior de la cápsula Orión, despertando a los cuatro astronautas de la misión Artemis II tras su primera noche en el espacio, casi 12 horas después del histórico despegue desde Cabo Cañaveral.
Una tradición de la NASA que este jueves adquirió una dimensión sin precedentes: nunca antes una tripulación había sido despertada tan lejos de la Tierra en un viaje con destino a la órbita lunar.
Pero antes de emprender ese viaje de cuatro días hacia la Luna, los astronautas tienen trabajo pendiente en la órbita terrestre. Durante aproximadamente 24 horas, el comandante Reid Wiseman, la especialista Christina Koch, el piloto Victor Glover y el canadiense Jeremy Hansen orbitan la Tierra realizando pruebas exhaustivas de los sistemas de la nave, en una etapa crítica que determinará si la misión continúa su camino hacia el satélite natural o si las condiciones obligan a un abort de la misión antes de alejarse definitivamente del planeta.
Para afianzar la trayectoria, el motor principal del módulo de servicio de la nave Orión encendió durante 43 segundos, maniobra que refinó la trayectoria del vehículo y lo colocó en una alta órbita terrestre estable alineada con su camino a la Luna, según detalló la NASA en su transmisión en directo.
El momento más esperado del día llegará esta tarde, cuando el equipo de administración de la misión celebre su primera reunión para evaluar el estado de todos los sistemas de la nave y decidir si da luz verde a la propulsión translunar, la maniobra que literalmente empujará a los astronautas fuera de la órbita terrestre y los pondrá en camino hacia la Luna por primera vez desde que la misión Apolo 17 abandonó la vecindad del satélite natural en diciembre de 1972.
De superar esa evaluación, el itinerario de Artemis II apunta a uno de los hitos más extraordinarios que ha alcanzado el ser humano en la historia de la exploración espacial: el próximo lunes 6 de abril, la tripulación llegará al lado oculto de la Luna y alcanzará el punto más lejano en el espacio profundo al que jamás haya viajado una persona, superando los 400,000 kilómetros desde la Tierra que alcanzó el Apolo 13, el récord que ha permanecido imbatible durante más de cinco décadas.
Esta misión de 10 días es la segunda del programa Artemis, tras el vuelo no tripulado de 2022, y marca el camino hacia las próximas etapas que la NASA tiene trazadas: el alunizaje de astronautas en 2028 y el inicio de una presencia permanente en la Luna como plataforma para la eventual exploración de Marte.
Por ahora, mientras la Tierra sigue girando bajo sus pies y la Luna los espera a cuatro días de distancia, los cuatro tripulantes de Artemis II se preparan para el momento en que la propulsión translunar corte el último vínculo gravitacional con el planeta que los vio nacer.


