Trujillo, Colón.- El sector político y agrícola de Colón se sumió en profunda consternación tras el asesinato a balazos de Ostilio Nájera, reconocido productor de cítricos y candidato a regidor por el Partido Nacional en el municipio de Trujillo, quien fue ultimado el domingo en la aldea Rigores.
El crimen se ejecutó cuando Nájera se dirigía a una pulpería local, donde personas desconocidas lo interceptaron y abrieron fuego sin mediar palabra, según el reporte preliminar de las autoridades que investigan el caso.
Nájera ocupaba el tercer puesto en la planilla municipal del Partido Nacional y había participado recientemente en reuniones con el candidato presidencial de su partido, consolidándose como figura influyente en la política local colonense.
Más allá de su carrera política, la víctima era ampliamente reconocida en el sector agrícola como presidente de la empresa campesina «19 de Mayo» y destacado productor de cítricos, lo que intensifica el impacto de su pérdida en el tejido social y productivo de la región.
Las autoridades policiales no descartan un móvil relacionado con disputas agrarias, especialmente después de que trascendiera que en encuentros recientes, Nájera había mencionado que uno de sus hermanos fue asesinado anteriormente por un conflicto de tierras.
Este antecedente familiar agrega una dimensión preocupante al caso, sugiriendo un patrón de violencia relacionado con disputas territoriales que podrían estar afectando sistemáticamente a la familia Nájera.
El liderazgo comunitario de Nájera lo hacía ampliamente conocido en Colón, donde su doble rol como empresario agrícola y aspirante político lo convertía en figura clave para el desarrollo económico y político de la región.
La Policía Nacional avanza en las indagaciones para dar con los responsables, mientras la dirigencia del Partido Nacional y los productores agrícolas de Colón han expresado su profundo pesar por la pérdida de su compañero y líder.
Ambos sectores han elevado una enérgica exigencia de justicia ante este nuevo acto violento que empaña el panorama político nacional en vísperas de las elecciones del 30 de noviembre.
El asesinato de Nájera se suma a la preocupante escalada de violencia que afecta a candidatos y líderes políticos hondureños, generando interrogantes sobre la seguridad electoral y la protección de quienes participan en procesos democráticos.
Las investigaciones se enfocan en determinar si el crimen está vinculado a disputas agrarias, rivalidades políticas o conflictos heredados de la violencia previa contra su hermano, mientras la comunidad exige respuestas sobre este nuevo episodio de violencia.
El departamento de Colón se tiñó nuevamente de luto con este crimen que afecta tanto al sector productivo como al ámbito político, evidenciando la vulnerabilidad de los líderes comunitarios en zonas donde convergen intereses económicos y territoriales.




