Tegucigalpa, Honduras.— La política exterior de Honduras tendrá un norte claro: los beneficios para la población. Así lo afirmó el presidente Nasry Asfura durante una conferencia de prensa en el marco de la cumbre «Escudo de las Américas», celebrada en Doral, Florida, donde fue consultado sobre la relación del país con China y las preocupaciones expresadas por Estados Unidos respecto a la influencia asiática en la región.
«Como lo he dicho varias veces y lo vuelvo a repetir hoy: como presidente de la República debo buscar las mejores condiciones, los mejores tratos y las mejores relaciones con los países que le hagan beneficio a Honduras y al pueblo hondureño», expresó el mandatario, estableciendo el criterio que guiará las decisiones diplomáticas de su administración.
En ese sentido, Asfura confirmó que su gobierno se encuentra revisando los convenios firmados por la administración anterior con el gobierno de China. El objetivo, explicó, es analizar su impacto y determinar qué decisiones son más favorables para el país.
«Estamos revisando los convenios que hay del gobierno anterior con China. Un presidente debe buscar siempre las mejores opciones para el país y para su pueblo», señaló.
El mandatario precisó que esta evaluación no responde a una postura predeterminada, sino a un ejercicio de responsabilidad gubernamental. La prioridad, insistió, radica en garantizar que cada acuerdo internacional se traduzca en oportunidades reales de desarrollo para Honduras y su gente.
Asfura agregó que su administración continuará trabajando para fortalecer relaciones internacionales que permitan generar crecimiento y bienestar. «En eso estamos trabajando cada día, tratando de ayudar a nuestra gente, buscando y brindando oportunidades», concluyó el presidente, reafirmando el compromiso de su gestión con una diplomacia pragmática y orientada a resultados.
Mientras la revisión de los acuerdos avanza, el gobierno hondureño mantiene abierta la puerta a la cooperación con diversos actores internacionales, siempre que estas alianzas representen un beneficio tangible para la población.
Para Asfura, la prueba de fuego de cualquier relación exterior es simple: ¿qué gana Honduras con esto? Una pregunta que, según sus palabras, seguirá marcando el rumbo de la política exterior en los próximos años.


