Tegucigalpa, Honduras. – Honduras mantiene estabilidad en algunos indicadores macroeconómicos, pero esa condición no ha sido suficiente para reducir los altos niveles de pobreza que afectan a la mayoría de la población, advierte el VI y último informe Estado de País 2026, presentado por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
El estudio fue expuesto por el director del Instituto de la Justicia de ASJ, Andreas Daugaard, y el subdirector de Gobernanza Económica, Obed García, quienes presentaron los principales hallazgos sobre la situación económica y social del país.
En la presentación también participaron autoridades de la Secretaría de Finanzas, entre ellas el ministro Emilio Hernández Hércules, quien compartió la visión del Gobierno sobre el panorama económico nacional, así como el director ejecutivo de ASJ, Carlos Hernández.
Daugaard señaló que Honduras ha pasado años reaccionando a crisis políticas, económicas, sanitarias y climáticas, sin lograr resolver los problemas estructurales que frenan el desarrollo.
“Hoy la pregunta ya no es únicamente cómo sobrevivimos a la siguiente crisis, sino cómo construimos una economía capaz de resistirla y al mismo tiempo generar bienestar para las personas”, expresó.
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe está relacionado con el acceso a la alimentación.
De acuerdo con la investigación, cerca del 20 % de las familias hondureñas tuvo que saltarse al menos un tiempo de comida por semana debido a la falta de recursos económicos.
Esta situación afectó directamente a más de 525 mil familias y alcanzó a 786 mil 954 hogares durante el último año, según los datos presentados por ASJ.
Los resultados de una encuesta realizada por la organización muestran que la alimentación es actualmente el gasto más difícil de cubrir para el 41 % de los hondureños, por encima de compromisos como vivienda, salud o educación.
El subdirector de Gobernanza Económica de ASJ, Obed García, advirtió que detrás de esas cifras hay hogares que enfrentan decisiones difíciles todos los días.
“Cuando hablamos de que un hogar se saltó una comida no estamos hablando de números abstractos, estamos hablando de personas que viven esa realidad todos los días”, afirmó.
El informe también analiza el comportamiento económico de Honduras durante las últimas dos décadas.
García recordó que el país mostró señales positivas de crecimiento durante los primeros años del siglo XXI, impulsadas por la recuperación posterior al huracán Mitch, la reducción de deuda y programas de cooperación internacional.
Sin embargo, señaló que esa tendencia se interrumpió después de 2009 y que, desde entonces, Honduras no ha logrado recuperar tasas de crecimiento capaces de generar una verdadera transformación económica.
“Tenemos crecimiento económico estable, pero seguimos muy por debajo del 7 % anual que los Objetivos de Desarrollo Sostenible consideran necesario para impulsar el desarrollo de las economías emergentes”, indicó.
El representante de ASJ sostuvo que fenómenos como las caravanas migrantes, la pandemia de COVID-19, las tormentas tropicales y las crisis internacionales profundizaron las debilidades estructurales del país.
Para la organización, el reto ya no consiste únicamente en mantener estabilidad macroeconómica, sino en convertir esa estabilidad en bienestar real para los hogares hondureños.
El informe advierte que mientras el crecimiento económico no se traduzca en empleo, ingresos suficientes, seguridad alimentaria y mejores servicios públicos, la pobreza seguirá extendiéndose como una de las principales barreras para el desarrollo nacional.
ASJ concluye que Honduras necesita pasar de la reacción permanente ante las crisis a la construcción de una economía más resistente, inclusiva y capaz de mejorar la vida cotidiana de la población.















