Tegucigalpa, Honduras. – Las remesas familiares se han convertido en el principal salvavidas de la economía hondureña, pero también evidencian la fragilidad del aparato productivo nacional, advirtió la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) en su informe Estado de País 2026.
Según los datos presentados por la organización, Honduras recibe actualmente más divisas por remesas que por exportaciones, una situación que refleja la alta dependencia del país de los recursos enviados por hondureños que viven en el exterior.
El subdirector de Gobernanza Económica de ASJ, Obed García, señaló que por cada dólar que Honduras obtiene mediante la venta de productos en el extranjero, ingresan aproximadamente dos dólares en remesas familiares.
“Las remesas se han convertido en el principal sostén del consumo interno, pero también reflejan la pérdida de capital humano y productivo que representa la migración”, indicó García.
La ASJ advirtió que esta dependencia representa un riesgo para miles de hogares, especialmente si en algún momento se reduce el flujo de dinero enviado desde el extranjero.
Una caída en las remesas podría generar fuertes impactos en familias que utilizan esos recursos para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, salud, educación y pago de deudas.
El informe plantea que Honduras debe dejar de depender únicamente de mecanismos de supervivencia económica y avanzar hacia políticas públicas capaces de generar bienestar sostenible.
Entre las recomendaciones destacan fortalecer la seguridad jurídica, mejorar la infraestructura productiva, modernizar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) e impulsar la formación técnica y tecnológica.
La organización también propone simplificar trámites para emprendedores, promover el empleo formal y establecer mecanismos de control más rigurosos sobre las exoneraciones fiscales.
A criterio de ASJ, el país necesita crear condiciones para que las personas puedan prosperar dentro del territorio nacional, en lugar de depender cada vez más de la migración y de los ingresos enviados desde el exterior.
“Debemos comenzar a pensar en políticas que no solo mitiguen la pobreza, sino que la reduzcan de forma permanente y permitan a las personas prosperar”, concluyó García.
El informe advierte que la estabilidad macroeconómica no será suficiente mientras Honduras no fortalezca su capacidad productiva, mejore el clima de inversión, genere empleo formal y reduzca la dependencia de las remesas.
Para la ASJ, el reto central es construir una economía que no solo resista crisis, sino que ofrezca oportunidades reales a la población y permita transformar la supervivencia diaria en bienestar duradero.






