Tegucigalpa, Honduras.— El principal reto para el gobierno en materia educativa radica en los más de 1.2 millones de estudiantes que se encuentran fuera del sistema escolar, advirtió este miércoles Ana Jansy Alvarado, directora de Educación de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), durante la presentación del informe de monitoreo ciudadano a los primeros 100 días de gestión del presidente Nasry Asfura.
La cifra, subrayó la funcionaria, no es solo una estadística: representa a una generación que corre el riesgo de quedar al margen de las oportunidades que ofrece la educación formal.
La organización alertó que la cobertura educativa en Honduras pasó de un 70% en 2014 a un 63% en la actualidad, una tendencia a la baja que se agravó tras la pandemia de COVID-19, la cual provocó el abandono escolar de miles de estudiantes que no lograron reincorporarse a las aulas.
A esto se suma que, según estudios internacionales recientes, el país se encuentra 35 puntos por debajo del promedio regional en medición de desempeño académico, un rezago que evidencia desafíos profundos en la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.
Pese a este panorama complejo, Alvarado reconoció algunas acciones implementadas por el gobierno en el inicio de su gestión, entre ellas el desarrollo del año escolar bajo un calendario de 200 días, la entrega de la merienda escolar desde el primer día de clases, la distribución de textos y el pago pendiente a docentes.
También resaltó medidas orientadas al ordenamiento del sistema educativo, como la cancelación de algunas plazas administrativas para reorientar esos recursos hacia la contratación de maestros frente a aula, una decisión que, a su juicio, prioriza lo pedagógico sobre lo burocrático.
Entre las principales recomendaciones, la ASJ planteó la necesidad de identificar nominalmente a los estudiantes que abandonaron sus estudios para impulsar estrategias municipales de reincorporación escolar. La organización considera que no basta con políticas generales: se requiere un enfoque territorial que permita llegar a cada joven en situación de vulnerabilidad.
Asimismo, recomendó fortalecer la participación de los gobiernos municipales en las políticas educativas mediante programas como «Municipios Campeones por la Educación», orientados a reducir la deserción escolar desde el nivel local.
«Es fundamental recuperar la matrícula y asegurar que quienes hoy están en las aulas no abandonen nuevamente el sistema educativo», sostuvo Alvarado, quien enfatizó que la permanencia es tan importante como el acceso. Para la ASJ, el camino hacia una educación más inclusiva y de calidad pasa por combinar inversión inteligente, gestión descentralizada y acompañamiento personalizado a los estudiantes, especialmente en zonas rurales y comunidades marginadas.
Mientras el gobierno avanza en sus primeras iniciativas educativas, la sociedad civil observa con expectativa que estas acciones se traduzcan en resultados sostenibles. Para la ASJ, el verdadero éxito no se medirá en anuncios, sino en la capacidad de devolver la esperanza a más de un millón de jóvenes que hoy esperan una segunda oportunidad. La educación, concluyeron, no es un gasto: es la inversión más poderosa para transformar el futuro de Honduras.













