Tegucigalpa – En medio de la tensión previa a los comicios del 30 de noviembre, el director de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), Carlos Hernández, lanzó un llamado inusual: que el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Roosevelt Hernández, no regrese al país hasta después de las elecciones.
El militar se encuentra en Belém, Brasil, como parte de la comitiva oficial que acompaña a la presidenta Xiomara Castro en la COP30. Pero para Hernández, su ausencia es una bendición. “Ojalá que después de Belém se les ocurra otro viaje… y si se queda allá hasta el día D, fabuloso”, dijo con ironía, y sugirió destinos como Dubái o Kazajistán.
La crítica no es personal, sino institucional: “Su rol, sus declaraciones, su posición generan una crispación aquí en el país y eso debilita el proceso electoral”, afirmó el representante de la sociedad civil.
Sin embargo, Hernández no considera que la democracia esté en peligro. Al contrario: destacó que Honduras “tiene un pueblo dispuesto a defenderla”, como lo demostró en las elecciones primarias del 9 de marzo. También señaló la existencia de “contrapesos”: desde el Consejo Nacional Electoral (CNE) hasta sectores dentro de las propias Fuerzas Armadas.
En particular, celebró que “buenos militares” hayan alertado oportunamente sobre irregularidades, y reafirmó su convicción de que “todavía hay soldados firmes, del lado correcto de la historia, dispuestos a defender la democracia”.
Mientras el general permanece en Brasil, su regreso se ha convertido en un tema no solo logístico, sino político. Y para muchos, cuanto más tarde, mejor.




