Los Ángeles, Estados Unidos. – Bélgica eligió una noche grande para sacudirse las dudas. Con una versión mucho más ambiciosa que en sus partidos anteriores, los Diablos Rojos derrotaron 1-4 a Estados Unidos y avanzaron a los cuartos de final del Mundial 2026, donde se medirán el próximo viernes ante España.
El golpe llegó temprano. Folarin Balogun, titular tras quedar en el centro de la polémica por la decisión de la FIFA, ni siquiera había tocado el balón cuando Charles de Keteleare adelantó a Bélgica a los ocho minutos y medio.
Ese inicio marcó el tono del partido. Bélgica presionó más alto, jugó con menos miedo y encontró una autoridad que no había mostrado en su recorrido previo por el torneo, donde llegó a estar al borde de la eliminación.
La apuesta de Rudi García sorprendió desde el once inicial. Ni Kevin de Bruyne ni Jeremy Doku, dos de sus nombres más fuertes sobre el papel, fueron titulares en un duelo de todo o nada. El técnico apostó por piezas como Lukebakio y Raskin, este último clave en el arranque que abrió el camino al primer gol.
De Keteleare, delantero de 25 años del Atalanta, respondió a la confianza. Llegaba sin marcar en el Mundial, mientras Romelu Lukaku ya había anotado dos tantos y provocado otro, pero esta vez fue el atacante quien sostuvo el impulso ofensivo belga.
Estados Unidos nunca terminó de entrar al partido. El equipo fue superado desde el inicio y no encontró respuestas claras ante una Bélgica que entendió que repetir la especulación de los partidos anteriores no le alcanzaría para sobrevivir.
El golpe emocional para Bélgica llegó al minuto 20, cuando Amadou Onana tuvo que salir lesionado de la rodilla derecha. La molestia, con apariencia al menos de esguince, dejó en duda su participación para las siguientes rondas, incluida la cita inmediata contra España.
Aun así, la salida de Onana no desarmó a Bélgica. Su reemplazo, Hans Vanaken, terminó siendo protagonista en ambos arcos.
Estados Unidos encontró el empate al minuto 30, en una acción fortuita. Malik Tillman ejecutó una falta cometida sobre Balogun, Thibaut Courtois se movió para atraparla, pero el balón rebotó en la cabeza de Vanaken y tomó una parábola imposible para el guardameta belga.
La igualdad duró muy poco. Apenas dos minutos después, Bélgica volvió a tomar ventaja con un centro de Leandro Trossard, superior en sus desbordes, y un cabezazo firme de De Keteleare, que ganó con más convicción que Tim Ream, capitán estadounidense.
El enfado de Mauricio Pochettino quedó expuesto en el banquillo, donde golpeó con fuerza unas botellas de agua. Al descanso, movió el equipo y dejó fuera a Sergiño Dest para dar entrada a Reyna.
Antes del entretiempo, Balogun tuvo su única ocasión clara, pero Estados Unidos no logró transformar esa aparición en una reacción sostenida.
El inicio del segundo tiempo pareció darle algo de impulso al conjunto local, aunque sin ocasiones de verdadero peso. Ese intento se apagó pronto por un error de Matt Freese.
El portero salió a buscar un balón largo, lo controló con el pecho, no despejó y perdió la pelota ante De Keteleare. La jugada terminó en los pies de Hans Vanaken, quien definió con precisión para marcar el 1-3 al minuto 56.
Ese tanto fue el principio del fin para Estados Unidos. Poco después, Christian Pulisic tuvo que abandonar el campo lesionado, otro golpe para un equipo que ya no encontraba cómo volver al partido.
Bélgica, en cambio, administró la ventaja y cerró una actuación que cambió por completo la percepción que había dejado en sus compromisos anteriores.
En el minuto 93, Romelu Lukaku anotó el 1-4 definitivo y llegó a 93 goles con la selección belga. El delantero dedicó el tanto a Amadou Onana, lesionado en el primer tiempo.
La goleada dejó a Bélgica con una sensación de renacimiento competitivo. Después de varios partidos marcados por la falta de gol, las dudas y la especulación, los Diablos Rojos encontraron una respuesta contundente justo antes de medirse con España por un lugar en las semifinales.













