Miami, Estados Unidos. – Jude Bellingham volvió a aparecer cuando Inglaterra más lo necesitaba. Como ya había hecho en octavos contra México, el mediocampista asumió el peso del partido, marcó dos goles y condujo a los Tres Leones a las semifinales del Mundial 2026 tras vencer 1-2 a Noruega en la prórroga.
El equipo inglés sufrió, remontó y terminó imponiéndose en un duelo que tuvo más sacudidas que claridad, con un gol anulado a cada selección y un penalti corregido por el VAR.
Ahora, Inglaterra esperará en semifinales al ganador del partido entre Argentina y Suiza, que se disputa este sábado en Kansas City.
Para Noruega, el encuentro ya era histórico antes de comenzar. Nunca había alcanzado unos cuartos de final en un Mundial o una Eurocopa, pero su primera media hora en Miami fue más de resistencia que de protagonismo.
Inglaterra controló la pelota desde el inicio, aunque sin profundidad. Movía el balón de lado a lado, con una falta de Harry Kane que se marchó muy alta y algunos intentos de Anthony Gordon por la izquierda como principales señales ofensivas.
El golpe, sin embargo, lo dio Noruega.
Después de dos avisos de Erling Haaland, incluido un cabezazo detenido por Jordan Pickford, apareció Andreas Schjelderup con un golpeo desde la banda izquierda que terminó en la red inglesa tras tocar el palo.
No quedó claro si el noruego intentó un centro o un remate directo, pero el efecto fue el mismo: Noruega se adelantó y despertó un partido que hasta entonces caminaba sin ritmo.
Los nórdicos pudieron hacer más daño en un contragolpe con Alexander Sorloth y Haaland frente a un solo defensor, pero la jugada se diluyó. Y entonces llegó el turno de Bellingham.
El volante recibió un buen pase de Gordon, recortó a dos defensores dentro del área y cruzó el disparo para empatar antes del descanso.
La banca noruega protestó porque el balón supuestamente había tocado el cable de la spidercam, pero la FIFA informó después que el sensor del esférico no registró ese contacto.
Bellingham también participó en una acción que pudo cambiar el partido antes del entretiempo: asistió a Kane para el 1-2, pero el delantero estaba ligeramente adelantado y el gol fue anulado.
La primera parte inglesa dejó dudas, pese al empuje final. Por eso Thomas Tuchel movió el banco tras el descanso y mandó al campo a Bukayo Saka y Eberechi Eze por Noni Madueke y Declan Rice.
Pero el problema de Inglaterra estaba más atrás que arriba. La zaga, esta vez con John Stones en lugar del sancionado Jarell Quansah, sufrió para contener las arremetidas noruegas.
En una de ellas, tras un saque de esquina, Noruega llegó a celebrar el 2-1. Sin embargo, el VAR llamó al árbitro Clément Turpin para revisar un empujón previo de Haaland, y la jugada terminó anulada con repetición del córner.
Lejos de apagarse, Noruega creció después del tanto invalidado. La entrada de Oscar Bobb y Antonio Nusa al minuto 67 le dio más energía por los extremos y encerró por momentos a Inglaterra.
La ocasión más clara llegó con Kristoffer Ajer, quien cabeceó al travesaño un tiro de esquina a quince minutos del final del tiempo reglamentario.
Inglaterra logró sacudirse ese dominio y cerró mejor los 90 minutos, aunque sin encontrar el gol.
La prórroga cambió pronto por un error de Nyland, uno de los mejores jugadores noruegos del torneo. El portero no pudo controlar un disparo potente de Morgan Rogers desde fuera del área y dejó el rebote servido para Bellingham.
El mediocampista no perdonó. Marcó su sexto gol del Mundial y desató el festejo inglés en Miami.
La ventaja pudo ampliarse poco después, cuando Turpin sancionó un penalti sobre Djed Spence, pero el VAR volvió a intervenir y corrigió la decisión del árbitro francés.
La segunda parte del alargue dejó una imagen inesperada: Stale Solbakken sacó del campo a Haaland cuando Noruega todavía necesitaba un gol.
Con el ajedrecista Magnus Carlsen, número uno del mundo, observando desde la grada, la decisión pareció un sacrificio táctico. Pero no dio resultado.
Noruega empujó con centros laterales y balones elevados, aunque sin generar peligro real en los últimos quince minutos.
Inglaterra resistió, Bellingham volvió a ser determinante y los Tres Leones avanzaron a semifinales con una victoria trabajada, sufrida y sostenida por su jugador más decisivo del torneo.












