San Salvador, El Salvador. – La carrera de Nayib Bukele hacia una nueva candidatura presidencial ya no se mueve solo en el terreno electoral. También abrió una disputa pública sobre la reelección indefinida, una figura habilitada en El Salvador desde julio de 2025 y que ahora le permite buscar un tercer mandato consecutivo.
El presidente salvadoreño defendió este martes ese modelo en la red social X, después de que Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), cuestionara que El Salvador se sume a países latinoamericanos como Venezuela y Nicaragua, donde también existe la reelección indefinida.
Bukele respondió llevando la comparación fuera de América Latina.
Mencionó países como Canadá, Reino Unido, Alemania, Australia, Nueva Zelanda, Italia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Suiza y Japón, entre otros, para sostener que la figura existe en distintas democracias.
“Pero la idea es que suene mal”, escribió el mandatario, acompañado de un emoji de risa.
La respuesta llegó un día después de que su partido, Nuevas Ideas (NI), informara que Bukele ganó la candidatura presidencial en las primarias internas celebradas el domingo.
El mandatario, de 42 años, no se ha referido directamente a ese proceso partidario, en el que aparentemente no tuvo competencia interna.
El camino formal hacia las elecciones todavía tiene un paso pendiente: la inscripción ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE), prevista entre el 1 de octubre y el 19 de noviembre de 2026, según el calendario electoral.
La posibilidad de una tercera postulación quedó abierta por una reforma aprobada el 31 de julio de 2025 por la Asamblea Legislativa, dominada por Nuevas Ideas.
Ese día, en una sola jornada y sin debate previo, se reformaron los artículos 75, 80, 133, 152 y 154 de la Constitución.
La modificación no solo habilitó la reelección indefinida. También elevó el período presidencial de cinco a seis años y eliminó la segunda vuelta electoral.
Bukele asumió su segundo mandato consecutivo el 1 de junio de 2024, pese a que en ese momento la Constitución lo prohibía, y debía concluirlo en 2029.
Sin embargo, la reforma adelantó las elecciones presidenciales a 2027, año en que también se votará por diputaciones y alcaldías.
El presidente llega a este nuevo escenario con altos niveles de popularidad, impulsados principalmente por la reducción de la violencia y el combate a las pandillas, según encuestas recientes.
Pero el respaldo ciudadano convive con crecientes demandas económicas, un tema que podría marcar el debate rumbo a los comicios.
A finales de 2025, Bukele ya había dejado entrever sus aspiraciones de permanencia al decir, en una entrevista con un youtuber español, que le gustaría gobernar “diez años más”, aunque aclaró que era solo un deseo.
Ahora, con la nominación de Nuevas Ideas y la reforma constitucional vigente, ese deseo empieza a tomar forma electoral.












