San José / San Salvador. – En un gesto que trasciende la diplomacia convencional, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, felicitó telefónicamente este domingo a Laura Fernández, quien se perfila como la ganadora en primera vuelta de las elecciones presidenciales de Costa Rica, marcando un temprano acercamiento entre dos figuras del conservadurismo de la región.
Bukele publicó en su cuenta de X que contactó a Fernández para desearle “el mayor de los éxitos en su Gobierno y todo lo mejor para el querido pueblo hermano de Costa Rica”. La llamada se produjo incluso antes de que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) costarricense confirmara oficialmente la victoria, cuando Fernández ya lideraba con un contundente 53,1 % de los votos válidos en conteos preliminares.
La candidata del derechista Partido Pueblo Soberano se ha presentado como la «heredera» del actual presidente, Rodrigo Chaves, prometiendo continuidad a sus políticas. Sin embargo, el elemento que resonó con el mensaje de Bukele fue su propuesta de campaña para enfrentar la inseguridad y el narcotráfico, problemas que la población identifica como los más urgentes.
Fernández planteó durante su campaña la posibilidad de establecer un «estado de excepción» en zonas conflictivas del país, una medida que evoca la política de seguridad masiva implementada por Bukele en El Salvador, la cual, pese a controversias por derechos humanos, le ha granjeado una alta popularidad interna.
Según los últimos datos oficiales del TSE, con el 69,4 % de las mesas escrutadas, Fernández obtiene un 49,61 % de los votos, suficiente para evitar una segunda ronda. Su victoria representaría la consolidación en el poder del bloque oficialista y un giro en la tradicional política de seguridad costarricense.
El gesto de Bukele, conocido por su estilo disruptivo y su crítica a los estamentos políticos tradicionales, no es solo un saludo protocolar. Es interpretado como un reconocimiento ideológico temprano hacia una líder que, desde la presidencia de una nación con una arraigada tradición democrática pacífica, propone herramientas de seguridad que rompen con su pasado reciente.


