Tegucigalpa – Un operativo de inteligencia militar ejecutado este viernes en la comunidad de Cauquira, departamento de Gracias a Dios, culminó con la captura de Abelina Green Oliva, de 38 años, señalada como una de las principales operadoras del narcotráfico en La Mosquitia hondureña, quien habría controlado durante años las rutas de entrada de cocaína procedente de Sudamérica hacia territorio nacional.
La detención de Green Oliva, conocida en el mundo criminal como «Teta» y denominada por las autoridades como «La Reina del Atlántico», representa un golpe significativo a las estructuras que han convertido a esta vasta región selvática en el principal corredor de drogas hacia Estados Unidos, aprovechando sus más de 16,000 kilómetros cuadrados de territorio prácticamente inaccesible por tierra.
El operativo, coordinado entre la Dirección de Información Estratégica de las Fuerzas Armadas, el Batallón Canino y la Fuerza de Tarea Conjunta «Paz García», junto con fiscales del Ministerio Público, decomisó un arsenal que incluye tres escopetas, dos fusiles de asalto AK-47, dos pistolas calibre 40, más de 350 cartuchos de diversos calibres, dispositivos GPS de navegación marítima y cantidades no especificadas de marihuana empacada para distribución.
La captura cobra relevancia especial en el contexto actual de La Mosquitia, donde el narcotráfico ha experimentado una transformación radical en la última década. Mientras en 2013 cerca del 87% de los vuelos de cocaína desde Sudamérica aterrizaban en pistas clandestinas hondureñas, las operaciones militares han forzado a los carteles a migrar hacia rutas marítimas. Actualmente, entre el 80 y 90% de la droga que transita por Honduras llega por mar, utilizando lanchas rápidas y sumergibles que desembarcan precisamente en las costas de Gracias a Dios.
Las autoridades militares investigan la posible vinculación de Green Oliva con el jet ejecutivo que se estrelló el pasado 2 de julio en Guarunta, municipio de Ahuas, el cual transportaba aproximadamente 400 kilogramos de cocaína con el distintivo sello de cabeza de águila blanca. Este incidente, ocurrido a menos de 50 kilómetros de donde fue capturada la sospechosa, refuerza las sospechas sobre su papel coordinador en las operaciones de recepción de cargamentos.
«Las operaciones de las Fuerzas Armadas en el departamento de Gracias a Dios son permanentes y cuentan con todo el apoyo para obtener los resultados que permitan mejorar las condiciones de seguridad», declaró el general Roosevelt Hernández Aguilar, jefe del Estado Mayor Conjunto, quien confirmó que la operación responde a órdenes directas de la presidenta Xiomara Castro para intensificar la lucha contra el narcotráfico.
La región donde operaba Green Oliva ha sido históricamente dominada por organizaciones como Los Cachiros y el Cártel del Atlántico, grupos desarticulados en años recientes pero cuyo vacío de poder ha sido rápidamente ocupado por nuevas estructuras criminales. La Mosquitia, con su extensa red de ríos navegables como el Patuca y el Plátano, ofrece condiciones ideales para el transporte de droga hacia el interior del país.
El impacto del narcotráfico en esta zona va más allá del tráfico de estupefacientes. Investigaciones recientes documentan que entre el 15 y 30% de la deforestación anual en La Mosquitia está directamente vinculada a actividades del narcotráfico, principalmente a través del lavado de activos mediante ganadería extensiva. Más del 54% del bosque original ha sido destruido, desplazando a comunidades indígenas enteras y alterando irreversiblemente el ecosistema.
La captura ocurre en un momento crítico para la política antidrogas hondureña. Mientras el gobierno reporta cifras récord de decomisos en 2024, con más de 31 toneladas de cocaína incautadas, la cancelación del tratado de extradición con Estados Unidos ha generado cuestionamientos sobre la efectividad a largo plazo de estas operaciones. Sin la posibilidad de extraditar a narcotraficantes de alto perfil, expertos advierten que figuras como Green Oliva podrían enfrentar condenas reducidas en el sistema judicial hondureño.
Durante los allanamientos posteriores a la captura, que continuaban al cierre de esta edición, las autoridades han identificado múltiples propiedades vinculadas a la red criminal. La sospechosa fue trasladada inmediatamente a Tegucigalpa en una aeronave de la Fuerza Aérea Hondureña, donde enfrentará cargos por tráfico de drogas y posesión ilegal de armas de uso exclusivo militar.
Las autoridades estiman que por esta región transitan anualmente hasta 300,000 kilogramos de cocaína con destino a Estados Unidos y Europa, convirtiendo a Honduras en un eslabón crítico de las redes globales del narcotráfico.



