Tegucigalpa.– El presidente de la Asociación de Exportadores de Café, Basilio Fuschich, respiró este viernes. La exención de aranceles que Estados Unidos otorgó al café hondureño le quita de encima un peso de 10% que representaba más de $30 por cada saco exportado.
El gremio estaba en alerta con la cosecha millonaria en puerta. Con precios que no bajan de $400 el quintal, el impuesto significaba un impacto directo a la rentabilidad. «Iba a impactar fuertemente, pero gracias a Dios, ya estamos en cero», celebró Fuschich.
El salvamento económico para el sector es medible. Con un millón de sacos en juego, la exención deja en cero una cuenta que traducía millones en pérdidas. La medida también beneficia a bananos y carne de res, pero para el café es la diferencia entre la ganancia y el ajuste.
Ahora Adecafeh espera que las negociaciones entre Honduras y EEUU no se detengan. La exención es el alivio, pero la estabilidad del mercado es la meta a largo plazo.


