Tegucigalpa, Honduras. – Un llamado que pone orden en la casa de la diplomacia hondureña. La Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional solicitó a los exfuncionarios y exservidores públicos portadores de pasaportes diplomáticos y oficiales, realizar la devolución de dichos documentos a la Unidad de Pasaportes a más tardar el 31 de marzo de 2026.
La medida no es caprichosa ni aleatoria. Se informó que la disposición se fundamenta en el acuerdo 001-SG-2025, relativo al Reglamento de Pasaportes Diplomáticos y Oficiales. Un marco legal que establece las reglas del juego para quienes han tenido el privilegio de representar al país en el extranjero.
Pero hay una excepción importante que vale la pena destacar. Se comunicó que se exceptúan de la disposición a los ciudadanos con pasaporte diplomático vitalicio, conforme a la ley. Un reconocimiento a quienes, por su trayectoria o cargo, mantienen este derecho de manera permanente.
Para entender la magnitud de esta solicitud, hay que conocer qué representa este documento. Un pasaporte diplomático es un documento de viaje oficial emitido por los ministerios de relaciones exteriores a diplomáticos, altos funcionarios gubernamentales y sus familias para facilitar misiones oficiales en el extranjero.
Este documento no es cualquier pasaporte. Acredita la representación oficial del Estado, confiriendo privilegios, inmunidades y facilidades de tránsito internacional, según el derecho internacional. Una herramienta que abre puertas en todo el mundo, pero que debe ser resguardada con responsabilidad.
La fecha límite del 31 de marzo de 2026 marca el plazo máximo para que los exfuncionarios regresen los documentos que ya no les corresponden. Una medida que busca transparencia y control sobre quiénes tienen acceso a estos privilegios diplomáticos.
Cuando alguien deja de servir al Estado, los instrumentos de representación oficial deben ser devueltos. Es una cuestión de orden administrativo y seguridad institucional. Los pasaportes diplomáticos no son propiedad personal, sino herramientas de trabajo que facilitan las gestiones del Estado en el extranjero.
La Secretaría de Relaciones Exteriores envía un mensaje claro: el cumplimiento de la normativa es obligatorio y las excepciones están claramente establecidas en la ley. Quienes tengan pasaporte vitalicio pueden mantenerlo, pero el resto debe devolver los documentos en el plazo establecido.
Esta disposición pone al día un aspecto importante de la administración pública hondureña. Cuando los cargos terminan, los privilegios asociados también deben concluir, salvo las excepciones legales contempladas. Un principio de responsabilidad que aplica a todos los servidores públicos.
El plazo corre y los exfuncionarios tienen hasta marzo de 2026 para cumplir con este requerimiento. La Unidad de Pasaportes será la encargada de recibir los documentos y llevar el registro correspondiente. Una medida que, aunque administrativa, refleja el compromiso con la transparencia en el manejo de los instrumentos diplomáticos del Estado hondureño.












