Tapachula, México. – Con el cansancio acumulado tras varias horas de recorrido y distintos destinos en mente, cerca de 300 migrantes, en su mayoría hondureños, llegaron a Tapachula luego de ingresar a México desde Guatemala como parte de la caravana denominada “Fe y Esperanza”.
El contingente había partido el pasado domingo desde San Pedro Sula, Honduras, atravesó territorio guatemalteco y posteriormente cruzó de forma pacífica hacia México por el puente internacional Rodolfo Robles, en la frontera con el estado de Chiapas.
Mujeres, hombres y algunos niños avanzaron aproximadamente 40 kilómetros durante cerca de 12 horas, atravesando los municipios de Suchiate, Frontera Hidalgo, Metapa de Domínguez y Tuxtla Chico, hasta llegar a Tapachula, principal ciudad de la frontera sur mexicana.
Aunque buena parte del grupo mantiene como objetivo continuar hacia Estados Unidos, otros migrantes consideran la posibilidad de permanecer en México si logran regularizar su situación y encontrar una oportunidad laboral.
Entre quienes emprendieron el trayecto se encuentra el hondureño Carlos Alexis Ortiz, agricultor dedicado a la siembra de maíz que decidió salir de Honduras debido a las dificultades económicas.
Ortiz, quien se desplaza con muletas, inició el recorrido con la intención de llegar a Estados Unidos. Sin embargo, este viernes, cuando ya se encontraba en Tapachula, recibió la noticia de que su madre está enferma y decidió detener temporalmente el viaje.
“Sí, primera vez, si Dios lo permite dependiendo la situación vuelvo otra vez, porque el sueño mío la verdad de las cosas es llegar a Estados Unidos”, relató.
México aparece como alternativa
No todos los integrantes de la caravana tienen como destino final territorio estadounidense.
Dilmar Campos, originario de El Salvador, explicó que esta es la segunda vez en menos de un mes que intenta avanzar formando parte de un contingente migrante. Al igual que otros viajeros, atribuyó su salida a la situación económica de su país.
Campos señaló que contempla establecerse en México si logra regularizar su situación migratoria y encontrar empleo, especialmente en la zona norte del país.
“Yo en lo personal quiero quedarme un rato acá y ver si se puede, sino me quedo en México, veo si arreglo mi situación y quedarme acá a mi México me encanta, nomás que (en) los Estados del sur no hay mucho dinero, se parece a mi país”, afirmó.
Dentro del grupo también viaja el hondureño Óscar Vanegas, originario de Victoria, Yoro, quien aseguró que fue deportado hace siete meses y ahora intenta nuevamente alcanzar la frontera con Estados Unidos.
“Sí vamos en masa, sí tenemos miedo, porque siempre va a haber miedo, pero nosotros confiamos en que dios nos ayuda y si le pedimos a las autoridades que nos apoyen, los mexicanos son buenos, nos regalan comida. Yo ya he pasado por aquí”, expresó.
Vanegas también rechazó que alguna organización esté financiando el desplazamiento del grupo. Según explicó, cada migrante viaja con sus propios recursos y, durante el trayecto, dependen además de los alimentos y la ayuda que reciben.
La caravana permanecía este viernes en el parque Bicentenario de Tapachula, donde sus integrantes recibían atención e hidratación.
El grupo tiene previsto reanudar el domingo su recorrido hacia el norte de México.













