Tegucigalpa, Honduras. – El exministro de Desarrollo Social José Carlos Cardona confesó que se arrepiente de haberse prestado para «sembrar discursos de odio» en la población hondureña durante el gobierno de Libre, señalando que «hoy estamos viendo las consecuencias de eso» mientras se siente «traicionado y vendido» por la expareja presidencial de Mel Zelaya y Xiomara Castro que lo utilizó como chivo expiatorio para ocultar errores políticos.
«Yo mismo me presté para eso y me arrepiento para sembrar discursos de odio en la población, y hoy estamos viendo las consecuencias de eso», exteriorizó Cardona tras salir de audiencia inicial en el caso Chequesol, admitiendo responsabilidad personal en estrategia confrontativa que caracterizó gobierno de Castro y generó polarización que contribuyó a derrota electoral.
El exfuncionario sostuvo que Honduras no quiere una izquierda confrontativa ni que siembre odio, advirtiendo que Libre debe «reconstruir y replantear su discurso» vendiendo «otro tipo de esperanza» versus retórica de antagonismo que alienó a votantes moderados provocando arrastrada en comicios de noviembre donde Asfura obtuvo victoria contundente.
Cardona admitió que hay una crisis profunda a lo interno del partido Libre señalando que esto siempre sucede cuando se pierde un proceso electoral estando en el poder, contexto donde aparición de nuevos movimientos evidencia fracturas derivadas de gestión gubernamental que electores rechazaron masivamente castigando corrupción y radicalización ideológica.
El exministro indicó que hay mucha esperanza para construir y que Libre es un espacio que tiene mucho para proponer, aunque reiteró sentirse «traicionado» por liderazgo que lo sacrificó judicialmente para desviar atención de escándalos mayores que involucraron directamente a círculo cercano de la familia Castro-Zelaya.
Cardona confesó que no ha recibido amenazas de muerte porque está bajo arresto domiciliario en su vivienda, detalle que contrasta con narrativa de persecución política que algunos sectores de Libre promueven para victimizarse tras perder elecciones donde la MOE-UE certificó que «no hubo fraude».



