Tegucigalpa, Honduras.— La presidenta Xiomara Castro hizo un llamado al próximo gobierno para que concluya la construcción de los ocho hospitales que prometió al inicio de su mandato, al reconocer que no todos pudieron ser terminados en sus cuatro años al frente del Ejecutivo.
“Hay hospitales que van a quedar para terminar en el próximo gobierno, y hay que terminarlos. Hay que hacer un compromiso con la población”, afirmó este viernes durante la inauguración del Laboratorio Nacional de Vigilancia de la Salud en Tegucigalpa, una obra financiada con apoyo no reembolsable de Japón.
Castro recordó que su administración logró inaugurar solo el Hospital Satuyé de Roatán, pero destacó los avances en los demás:
- El Hospital Regional de Roatán estará listo para abrir en 2026.
- Los hospitales de Salamá (Olancho) y Ocotepeque ya tienen su equipo médico instalado y su personal en capacitación.
- En Choluteca, parte del hospital ya está terminada, y espera entregarlo “llave en mano”, con infraestructura, equipo y personal listos.
- La construcción del Hospital de Santa Bárbara avanza significativamente, y anunció que supervisará personalmente el de Tocoa para verificar su estado.
Además, informó que ya se encuentra en prueba el acelerador lineal de un búnker de radioterapia en el Hospital San Felipe, destinado a brindar tratamiento a pacientes con cáncer.
La mandataria reconoció la complejidad de ejecutar proyectos de esta envergadura: “Los hondureños no tienen el conocimiento de lo difícil que es desarrollar un proyecto, es tan complicado y se necesitan tantos esfuerzos”.
Aunque admitió que “en cuatro años no se puede hacer todo”, insistió en que su gobierno “ha puesto la salud en primer lugar”, no solo con infraestructura, sino con mejores condiciones para el recurso humano: “Se les ha dado dignidad con el salario humano”, dijo.
Finalmente, exhortó al futuro gobierno a mantener ese enfoque: “Esperamos que también le dé el interés que le hemos dado, a pesar de todas las críticas”, concluyó, al reafirmar que su legado en salud va más allá de los edificios: es un sistema en construcción, con rostro humano y compromiso social.




