Tegucigalpa — En un momento de alta tensión poselectoral, el expresidente Manuel Zelaya aseguró que la jefa de Estado, Xiomara Castro, confirmó su compromiso con la alternabilidad democrática y que este jueves encabezará el traspaso de mando al nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
El mensaje busca subrayar continuidad institucional y conducción civil de la seguridad en medio de reclamos y movilizaciones.
Zelaya, asesor presidencial y coordinador de Libre, sostuvo que el relevo en la cúpula militar se realizará de forma pacífica, como parte de la normalidad del ciclo democrático. En sus publicaciones, enfatizó que Castro es “una demócrata probada” y que el mandato constitucional concluye el 27 de enero de 2026, rechazando cualquier intento de interrupción.
El contexto es de creciente movilización social: el lunes se registraron protestas en Tegucigalpa y otras ciudades, con bloqueos viales y quema de neumáticos. Frente al Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop), donde se resguarda el material electoral bajo vigilancia, la Policía dispersó manifestantes con agua y gas lacrimógeno.
La presidenta cuestionó ese operativo y ordenó separar a los responsables del desalojo, al tiempo que reivindicó el derecho a exigir claridad y transparencia en el proceso.
Castro advirtió, con base en informes de inteligencia, de una supuesta maniobra para “romper el orden constitucional”, señalando la posible entrada al país del expresidente Juan Orlando Hernández con la intención de proclamar ganador electoral. Ante ese escenario, pidió respaldo “consciente y pacífico” de la población.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) no pudo iniciar el escrutinio especial de 2,792 actas con inconsistencias por problemas técnicos y administrativos, retraso que alimenta la incertidumbre.
Los resultados preliminares ubican a Nasry “Tito” Asfura (Partido Nacional) con 40.54% de votos, seguido por Salvador Nasralla (Partido Liberal) con 39.19%, y a Rixi Moncada (Libre) con 19.29%, con el 99.80% de actas procesadas. La resolución de las actas pendientes es clave para la declaratoria final.
Mientras Libre convoca a movilizaciones “pacíficas” en rechazo a los resultados provisorios, las autoridades insisten en preservar la institucionalidad: el relevo en las Fuerzas Armadas se presenta como ratificación del mando civil y de la alternabilidad, en paralelo a llamados a que la expresión social no derive en violencia ni afecte el material electoral.
La atención se centra en la capacidad de las instituciones para retomar el escrutinio especial, garantizar seguridad en las manifestaciones y sostener la ruta constitucional hasta la declaratoria de resultados y el cierre del período presidencial. El jueves, el traspaso en la cúpula militar será observado como termómetro de continuidad democrática en un entorno de presión política y social.




