Tegucigalpa – El Consejo Nacional Electoral (CNE) atraviesa una crisis interna marcada por episodios de intimidación y comportamientos confrontativos que están afectando el desarrollo técnico del proceso electoral, según reveló la consejera Cossette López, quien denunció que un grupo específico de técnicos ha intentado monopolizar la manipulación de equipos tecnológicos mediante dinámicas violentas que se repiten sistemáticamente.
López confirmó que el 15 de septiembre ocurrieron incidentes graves en la bodega tecnológica del CNE ubicada en el Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop), eventos que calificó como un «antecedente delicado» porque reprodujeron patrones de comportamiento intimidatorio que ya se habían presentado durante las elecciones primarias anteriores.
«Entiendo que ha habido un incidente que ha quedado en evidencia que un grupo de personas de un despacho específico liderado por su encargado técnico de configuración de equipo tecnológico querían hacerse de un espacio particular en la que solo ellos estaban trabajando y manipulando los equipos», explicó la consejera, describiendo un intento de control exclusivo sobre procesos que deberían ser supervisados de manera colegiada.
La funcionaria caracterizó estos comportamientos como «una dinámica con intimidación y violencia que se repite cuando se van a configurar los dispositivos biométricos y de transmisión», evidenciando que no se trata de episodios aislados sino de un patrón sistemático que compromete la transparencia y la supervisión adecuada de los sistemas tecnológicos cruciales para la credibilidad electoral.
López enfatizó que «el entorno laboral del CNE no tiene que ser confrontativo ni violento» y que estos incidentes representan un problema de recursos humanos donde «no debe ejercerse actividades de intimidación cuando los homólogos son iguales», señalando que la igualdad de derechos y responsabilidades entre los miembros del organismo está siendo vulnerada por grupos que buscan imponer control unilateral.
Paralelamente a estos conflictos técnicos, la consejera reveló tensiones en la conducción política del organismo al confirmar que los consejeros Marlon Ochoa y Ana Paola Hall han sostenido reuniones sin su presencia para desarrollar la agenda del CNE, aunque aclaró que no tiene «ningún problema con ello porque son temas que se puso en agenda un mes antes».
López describió que las reuniones del pleno bajo la presidencia de Hall se desarrollan en un ambiente «tranquilo y agradable» donde «no se bloquean los temas», insistiendo en que las reuniones entre Hall y Ochoa «solo son para desarrollar la agenda de la sesión del pleno de consejeros», buscando minimizar las interpretaciones sobre posibles exclusiones o decisiones tomadas al margen del procedimiento colegiado.
Sin embargo, la consejera advirtió que «este martes se están trasladando al organismo fuerzas que están tensando el ambiente tras los incidentes en el centro logístico electoral», sugiriendo que conflictos externos están permeando el funcionamiento interno del CNE y comprometiendo su capacidad de operar con la neutralidad y profesionalismo requeridos.
«Lastimosamente se traslada al Consejo Nacional Electoral fuerzas que no deberían estarse tensando en términos de lucha como en el centro logístico y la bodega electoral», explicó López, identificando la politización de espacios técnicos como un factor que está deteriorando el ambiente de trabajo y la efectividad operativa del organismo electoral.
La funcionaria hizo un llamado directo «a cada parte a tener un comportamiento más profesional, apertura y cumplimiento de los deberes», reconociendo que «puede ser complejo cuando no se trabaja en armonía y no se entiende que la participación igualitaria de los demás miembros de los proyectos incluye los derechos a participar en cada caso».
Esta situación plantea interrogantes serios sobre la capacidad del CNE para garantizar un proceso electoral transparente y técnicamente sólido, especialmente cuando los sistemas de transmisión y biométricos que son fundamentales para la credibilidad de los comicios están siendo objeto de disputas internas que involucran intimidación y exclusión de supervisores legítimos.
Las revelaciones de López evidencian que el organismo electoral enfrenta desafíos que van más allá de las diferencias políticas normales, adentrándose en problemas de gobernanza interna y control de procesos técnicos que podrían comprometer la integridad del próximo proceso electoral si no se resuelven mediante mecanismos institucionales apropiados.


