Tegucigalpa, Honduras. – La violencia contra las mujeres no solo deja víctimas y familias rotas; también limita el desarrollo del país, advirtió la presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Anabel Gallardo, al valorar la reciente reforma al Código Penal sobre femicidio.
Gallardo reconoció que el endurecimiento de las penas representa un avance, pero advirtió que esa medida, por sí sola, no resolverá una problemática que sigue afectando a miles de hondureñas.
Cada víctima, dijo, deja una historia inconclusa. También quedan madres, hijas, hermanas, amigas, comunidades heridas y niños que crecen sin el abrazo de sus madres.
Para la líder empresarial, la verdadera respuesta debe ir más allá del castigo penal y construirse desde varios frentes.
“La verdadera respuesta debe ser integral. Necesitamos prevención, educación, protección efectiva para las víctimas, acceso a la justicia, recursos para las instituciones y, sobre todo, más oportunidades para que las mujeres puedan desarrollar sus proyectos de vida con libertad y seguridad”, declaró.
Gallardo también vinculó la violencia con el rezago económico del país, al señalar que cuando una mujer vive con miedo pierde oportunidades de estudiar, trabajar o emprender.
En consecuencia, sostuvo, Honduras pierde talento, productividad, innovación y posibilidades reales de crecimiento.
La presidenta del Cohep lamentó que la baja participación laboral femenina siga siendo uno de los principales obstáculos para la economía nacional.
Recordó que, según el Banco Mundial, las brechas en el emprendimiento femenino implican una pérdida cercana al 22 % del ingreso potencial de Honduras.
“Diversos estudios del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional coinciden en una conclusión contundente: no existe desarrollo económico sostenible donde las mujeres viven bajo violencia”, citó Gallardo.
En su análisis, subrayó que fortalecer la autonomía económica de las mujeres debe entenderse como una estrategia de desarrollo.
Un empleo digno, un emprendimiento exitoso o un liderazgo fortalecido, planteó, pueden convertirse en herramientas para romper ciclos de violencia y transformar la vida de las familias.
Gallardo insistió en que la responsabilidad no recae en un solo sector. El Estado, la empresa privada, la academia, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, las comunidades y la ciudadanía tienen un papel que cumplir.
La presidenta del Cohep llamó a trabajar todos los días para prevenir la violencia, proteger a las víctimas y construir una cultura de respeto, igualdad y oportunidades.
Para Gallardo, enfrentar la violencia contra las mujeres exige una respuesta nacional amplia, sostenida y compartida, porque el problema no solo golpea a las víctimas directas, sino al futuro económico y social de Honduras.













