Tegucigalpa, Honduras. – La presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Anabel Gallardo, reiteró la disposición de los empresarios de trabajar de manera constructiva con el Poder Legislativo, «impulsando una agenda que fortalezca la institucionalidad, la seguridad jurídica, el empleo y el desarrollo del país».
Gallardo felicitó a la junta directiva en propiedad del Congreso Nacional por su elección mediante un mensaje en la red social X, deseando a las nuevas autoridades legislativas «una gestión responsable, transparente y comprometida con Honduras».
La presidenta de los empresarios hondureños agradeció la apertura al diálogo del presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, al tiempo que reafirmó el compromiso de la empresa privada de aportar propuestas para el bienestar del país.
Zambrano es acompañado por Ericka Urtecho, Tania Pinto, Mario Segura, Lissi Matute Cano, Leonel López, Karla Figueroa, Joshy Toscano, Johanna Bermúdez, Godofredo Fajardo, y Rolando Contreras en el cargo de vicepresidentes, conformando una junta directiva multipartidaria.
Carlos Ledezma ocupa el cargo de secretario primero, Francis Cabrera como secretario dos, Ariana Banegas como primera prosecretaria y Fernando Castro como segundo prosecretario, completando la directiva que conducirá el Legislativo durante el período 2026-2030.
En declaraciones previas, el presidente Zambrano se comprometió a que entre las primeras acciones del pleno estará la Ley de Empleo Parcial, un tema en el que la empresa privada ha insistido para dar oportunidad laboral a cientos de hondureños.
El sector empresarial había denunciado la pérdida de 300 mil empleos desde la derogación de esta normativa hace cuatro años, presionando al nuevo Congreso para que la apruebe como prioridad urgente, especialmente de cara a la temporada de Semana Santa que está «a la vuelta de la esquina».
La apertura al diálogo valorada por Gallardo contrasta con la relación tensa que el sector privado mantuvo con el Congreso saliente encabezado por Luis Redondo, caracterizado por la exclusión, los «madrugones» legislativos y la falta de consensos con sectores productivos.
El Cohep había valorado positivamente la forma en que se desarrolló la instalación del nuevo Congreso Nacional, calificándola como una «señal alentadora» para el clima de inversión y la certeza jurídica que los inversionistas nacionales e internacionales requieren.


