Tegucigalpa, Honduras. – Más de 400 médicos hondureños continúan trabajando bajo la incertidumbre de no recibir sus salarios a tiempo, pese a los acuerdos alcanzados desde abril entre el Colegio Médico de Honduras (CMH) y autoridades del Gobierno.
La denuncia fue planteada por el presidente del gremio, Samuel Santos, quien advirtió que el problema ya no se limita a retrasos administrativos, sino a un incumplimiento de compromisos que afecta directamente la estabilidad laboral de los profesionales de la medicina.
Santos explicó que el CMH mantiene conversaciones con representantes de Casa de Gobierno y viceministros de Salud, pero aseguró que varios de los acuerdos firmados no han sido cumplidos.
Según detalló, hay médicos con atrasos de tres y cuatro meses, mientras otros acumulan hasta ocho meses sin recibir su salario.
El dirigente gremial cuestionó especialmente la situación de los médicos que laboran en La Mosquitia, una de las regiones más complejas del país por su ubicación y condiciones de acceso.
Afirmó que el Gobierno tiene la obligación de garantizar el pago oportuno a estos profesionales, quienes prestan servicios en una zona históricamente difícil para el sistema sanitario.
Santos señaló que la presencia de médicos hondureños en La Mosquitia demuestra que sí existen profesionales nacionales dispuestos a trabajar en esa región.
Con ello, cuestionó argumentos utilizados anteriormente para justificar la contratación de personal extranjero bajo la premisa de que no había médicos hondureños disponibles para atender esa zona.
El presidente del CMH también denunció otro punto sensible: médicos contratados por la Policía Militar estarían recibiendo salarios de apenas 2,200 lempiras.
Según Santos, ese monto estaría por debajo del salario mínimo nacional y representa un problema de justicia laboral para quienes ejercen una profesión esencial dentro del sistema de salud.
El gremio médico reclama, además, que se resuelvan los retrasos en la firma de contratos para profesionales que trabajan bajo la modalidad de interinato, una situación que afecta su estabilidad y los mantiene en condiciones de incertidumbre administrativa.
Otra de las exigencias es el pago de la base salarial correspondiente en las distintas instituciones donde laboran médicos hondureños.
Santos pidió que se otorguen los nombramientos a quienes, según el gremio, tienen derecho a una plaza mediante los mecanismos establecidos.
También reclamó el cumplimiento de las obligaciones relacionadas con las pensiones de los profesionales jubilados.
Para el Colegio Médico de Honduras, el problema refleja una deuda pendiente del Estado con el personal sanitario, especialmente con quienes sostienen servicios en regiones de difícil cobertura o bajo condiciones laborales precarias.
Santos afirmó que el gremio continuará exigiendo el respeto a los derechos laborales de los médicos hondureños hasta que se cumplan los compromisos adquiridos.
La denuncia vuelve a colocar bajo presión a las autoridades de Salud y al Gobierno, en un momento en que el sistema sanitario enfrenta múltiples desafíos y depende, en buena parte, del trabajo de profesionales que aseguran seguir atendiendo pacientes aun sin recibir sus pagos completos y a tiempo.












