Tegucigalpa, Honduras. – El presidente del Colegio Médico de Honduras (CMH), Samuel Santos, lanzó este sábado una denuncia que golpea directamente la imagen del Gobierno del presidente Nasry Asfura: pese a múltiples solicitudes formales, el mandatario se niega a recibirlos para dialogar sobre la crisis que sacude al sistema de salud hondureño, en una actitud que el galeno calificó de contradictoria con el perfil de cercanía ciudadana que Asfura construyó durante su campaña electoral.
«Él llegaba a las casas particulares, llegaba a los municipios, andaba buscando a las personas y le abrían las puertas y lo escuchaban. Sin embargo, ahora cuando ese pueblo —votó o no haya votado por él— se convirtió en el presidente de los 10 millones de hondureños, cuando lo van a visitar y le piden hablar, él se niega a hablar», señaló Santos, en una comparación que expone la brecha entre el candidato que recorrió comunidades buscando votos y el presidente que hoy cierra las puertas a quienes lo buscan con propuestas.
El representante gremial lamentó que incluso la toma de la carretera CA-5 que el gremio ejecutó esta semana como medida de presión no generó ninguna respuesta del Ejecutivo.
«La toma de la CA-5 fue para llamar la atención del presidente, pero nada de eso ha pasado», dijo Santos, quien subrayó que el CMH no está cerrado al diálogo sino todo lo contrario: «No estamos negados a negociar, pero es fundamental que el presidente escuche a sus gobernados».
Los números que el Gobierno minimiza
Las cifras que el CMH pone sobre la mesa desmienten el discurso oficial de que no hay despidos masivos. El gremio reporta al menos 422 médicos despedidos a nivel nacional, una cifra que podría aumentar tras la revisión de listados en distintos centros hospitalarios prevista para el próximo martes, cuando se analizará una lista adicional de 200 médicos que también habrían sido cesados.
Entre los ya confirmados hay 48 especialistas en áreas críticas como oncología, cirugía, neonatología y hematología, especialidades cuya ausencia impacta directamente la atención de los pacientes más vulnerables del sistema público.
Santos señaló un dato que considera especialmente revelador de las inconsistencias del discurso oficial: el gremio logró la restitución de al menos 51 plazas tras sus gestiones, lo que a su juicio demuestra que los despidos sí ocurrieron, independientemente de lo que digan las autoridades. «En un país donde se necesitan al menos 23 mil médicos y solo hay cinco mil trabajando, despedir personal solo agrava la crisis y deteriora la atención en salud», advirtió.
El problema tampoco se limita a los despidos. Más de 600 médicos no han firmado contratos en lo que va del 2026, mientras otros han laborado hasta seis meses sin recibir pago, y al menos 466 galenos bajo la modalidad de interinato corrieron la misma suerte de los cesados, en un cuadro de precariedad laboral que el CMH describe como incompatible con el decreto de emergencia sanitaria que el propio Gobierno declaró.
La advertencia que el Ejecutivo debe tomar en serio
Ante la falta de respuestas, el Colegio Médico no descarta endurecer las medidas de presión en los próximos días, escalando más allá de las asambleas informativas, protestas y plantones que hasta ahora ha ejecutado.
«Ya que nuestras solicitudes por escrito no han sido atendidas, recurrimos a manifestaciones para que el presidente nos escuche», afirmó Santos, recordando que durante la campaña el mandatario se comprometió específicamente a reunirse con el gremio médico para abordar los problemas del sistema de salud, un compromiso que según el presidente del CMH sigue sin cumplirse.
El dirigente gremial dejó abierta la puerta al diálogo con una propuesta concreta: «Tenemos argumentos y propuestas. En una mesa técnica podemos demostrar lo que está ocurriendo y buscar salidas en beneficio del país», concluyó Santos, en un mensaje que coloca la responsabilidad del siguiente paso directamente sobre el escritorio del presidente Asfura.




