Tegucigalpa, Honduras.— En medio de las alzas y bajas reportadas durante el año, los incrementos han predominado en precios de los carburantes durante 2025, indicó este domingo el defensor de derechos del consumidor, Adalid Irías, en un balance que evidencia el impacto inflacionario de la política energética del gobierno de Libre sobre la economía de los hogares hondureños.
En el caso de la gasolina superior, en el balance global hasta esta semana, la número 49 del año, acumula 4.85 lempiras de aumento, dijo Irías. Mientras que la gasolina regular suma 4.78 lempiras de alza y el diésel este año acumula un aumento neto de 11.14 lempiras, un 34% de alza que impacta directamente el costo del transporte de carga y pasajeros.
El defensor de derechos del consumidor señaló que en esta escalada de precios no se salva el combustible más usado por los hogares con escasos recursos económicos, el queroseno, que en este balance de alzas y bajas tiene un incremento de 7.30 lempiras, afectando a las familias más vulnerables que dependen de este combustible para cocinar.
El único derivado del petróleo comercializado en el país que presenta una tendencia a la baja es el gas licuado de petróleo de uso vehicular, que lleva 1.40 lempiras menos en el saldo neto, una reducción marginal que no compensa los incrementos generalizados en los demás combustibles.
El cilindro de gas LPG de uso doméstico mantiene su precio a 238.13 lempiras en la zona central, en tanto en el norte sigue costando 216.99 lempiras, precios que representan una carga significativa para el presupuesto familiar en un contexto de desaceleración económica.
Los incrementos en los precios de los combustibles se suman a la lista de 11 errores económicos enumerados por el economista Roberto Lagos, quien criticó la gestión de subsidios del gobierno de Libre señalando que «nunca entendieron que los subsidios brindan un alivio populista de corto plazo y no resuelven los problemas estructurales de fondo».
El alza del 34% en el precio del diésel tiene un efecto multiplicador en la economía hondureña, ya que este combustible es utilizado para el transporte de mercancías, la maquinaria agrícola y la generación eléctrica, lo que se traduce en incrementos generalizados en los precios de alimentos, productos manufacturados y servicios.
El incremento de 7.30 lempiras en el queroseno golpea particularmente a las familias rurales y de escasos recursos que dependen de este combustible para cocinar, en un contexto donde el economista Lagos señaló que los programas sociales del gobierno «no generaron impacto» y fueron más un ejercicio de «alivio populista» que soluciones estructurales.
La escalada en los precios de los combustibles durante 2025 contrasta con las promesas electorales de Libre en 2021, cuando el partido prometió controlar los precios de los carburantes y reducir el costo de vida para las familias hondureñas. La realidad ha sido exactamente la opuesta, con incrementos sostenidos que han erosionado el poder adquisitivo de los ciudadanos.
El impacto inflacionario de los combustibles se refleja en el descontento ciudadano que llevó a la debacle electoral de Libre en las primarias del 30 de noviembre, donde el oficialismo quedó relegado al tercer lugar con apenas 19.30% de los votos, una caída de más de 20 puntos porcentuales respecto a su victoria de 2021.
Los incrementos en los combustibles también afectan la competitividad de la economía hondureña, especialmente en sectores como la industria textil que, según el economista Lagos, ha visto acelerarse la salida de empresas debido a las «confrontaciones constantes» del gobierno con el sector privado y la falta de políticas que mejoren el clima de negocios.
El balance de 49 semanas presentado por el defensor del consumidor Adalid Irías evidencia que la política energética del gobierno de Xiomara Castro ha fracasado en proteger a los consumidores de los incrementos en los precios internacionales del petróleo, a pesar de contar con mecanismos de subsidios que, según Lagos, fueron mal diseñados y no resolvieron los problemas estructurales.
La situación de los combustibles se suma a la crisis política generada por las elecciones del 30 de noviembre, donde el CNE mantiene a Honduras sin resultados definitivos una semana después de los comicios, en medio de la solicitud de nulidad presentada por Libre que busca repetir la elección presidencial pese a haber obtenido solo el 19% de los votos.
Los incrementos acumulados en los combustibles durante 2025 representan un factor adicional que explica el rechazo ciudadano al gobierno de Libre, cuya gestión económica ha sido criticada no solo por expertos como Roberto Lagos sino también por el electorado que expresó masivamente su descontento en las urnas el pasado 30 de noviembre.
La tendencia alcista en los precios de los combustibles no muestra señales de revertirse en el corto plazo, lo que augura mayores presiones inflacionarias para 2026, año en que Honduras tendrá un nuevo gobierno tras la conclusión del mandato de Xiomara Castro y la toma de posesión del presidente electo, sea este Nasry Asfura del Partido Nacional o Salvador Nasralla del Partido Liberal, los dos candidatos que lideran la contienda electoral.




