Tegucigalpa, Honduras. – El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) advirtió que la trata de personas constituye una de las violaciones más graves a los derechos humanos y representa una amenaza permanente para la niñez y la adolescencia en Honduras.
En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, que se conmemora cada 30 de julio, el organismo instó al Estado hondureño a fortalecer los mecanismos de prevención, protección, investigación y sanción contra este delito.
La coordinadora de la Defensoría de la Niñez del Conadeh, Cándida Maradiaga, señaló que el país necesita acciones efectivas para prevenir la trata, promover la denuncia, garantizar atención integral a las víctimas y castigar a quienes resulten responsables.
Maradiaga explicó que este delito vulnera derechos fundamentales como la vida, la dignidad, la libertad, la integridad personal, la educación, la salud y el desarrollo integral de las víctimas.
Además, advirtió que sus consecuencias pueden dejar secuelas físicas, psicológicas, emocionales y sociales que perduran durante toda la vida.
Según el Conadeh, factores como la pobreza, la violencia, la desintegración familiar, la migración irregular, la exclusión social y el uso de tecnologías digitales son aprovechados por redes de tratantes para captar a niñas, niños y adolescentes.
Estas redes, alertó el organismo, suelen utilizar falsas promesas de empleo, oportunidades de estudio o una mejor calidad de vida para engañar a sus víctimas.
En Honduras, la trata de personas se manifiesta bajo distintas modalidades, entre ellas la explotación sexual, el trabajo infantil forzado, la servidumbre, la mendicidad forzada, los matrimonios o uniones forzadas y otras formas de explotación.
Todas estas prácticas privan a las víctimas de su libertad y les impiden ejercer plenamente sus derechos.
Maradiaga también alertó que el daño no se limita al impacto físico o emocional inmediato.
Muchas víctimas abandonan sus estudios, pierden sus redes de apoyo, enfrentan estigmatización y encuentran serias dificultades para reconstruir sus proyectos de vida.
“El impacto también alcanza a sus familias y comunidades, debilitando el tejido social y perpetuando ciclos de violencia y desigualdad”, manifestó.
De acuerdo con datos de la Comisión Interinstitucional contra la Explotación Sexual Comercial y Trata de Personas de Honduras (CICESCT), durante 2025 se registraron 96 víctimas de trata y explotación sexual en el país.
Del total, 32 casos corresponden a trata con fines de explotación sexual y 29 a pornografía infantil, modalidades que representan el 64 % de los hechos reportados.
El informe también detalla que entre las víctimas figuran 58 niñas, 19 niños, 17 mujeres, un hombre y una persona de la diversidad sexual.
Por departamentos, Francisco Morazán concentra el 26 % de los casos, seguido de Atlántida con el 23 % y Cortés con el 18 %.
En conjunto, estos tres departamentos acumulan el 67 % de las víctimas registradas.
Por su parte, estadísticas de la Unidad Contra la Trata, Explotación Sexual Comercial y Tráfico de Personas (UTESCTP) del Ministerio Público indican que entre 2018 y 2025 se presentaron requerimientos fiscales contra 402 personas por delitos relacionados con trata de personas, explotación sexual, pornografía infantil y otras agresiones sexuales.
En ese mismo período, 207 personas fueron condenadas por estos ilícitos.
El Conadeh hizo un llamado a fortalecer la coordinación entre las instituciones del Estado, la sociedad civil, las comunidades, las familias y el sector privado para prevenir y combatir la trata de personas.
Maradiaga reiteró que proteger a la niñez y la adolescencia es una responsabilidad compartida.
La defensora subrayó que cada acción de prevención, denuncia y protección contribuye a garantizar que niñas, niños y adolescentes crezcan en entornos seguros, libres de violencia y explotación.
Para el Conadeh, el desafío no solo está en perseguir penalmente a los responsables, sino también en cerrar los espacios de vulnerabilidad que permiten a las redes de trata captar, someter y explotar a sus víctimas.













