Tegucigalpa, Honduras. — El conflicto en Medio Oriente podría tener un impacto directo en el recibo de la luz de los hondureños a partir de julio, según alertó este martes el comisionado de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE), Leonardo Deras.
El funcionario explicó que, dado que el 40% de la matriz energética del país depende de combustibles térmicos —principalmente búnker—, cualquier variación en los precios internacionales se reflejará en los costos locales de generación eléctrica.
Deras aclaró que, para el primer trimestre de 2026, la CREE está analizando datos de diciembre, enero y febrero, meses en los que los precios de los combustibles aún se mantuvieron estables.
«Por ahora, no esperamos movimientos bruscos en la tarifa», dijo. Sin embargo, advirtió que si la crisis geopolítica persiste en marzo o abril, el efecto se sentirá en el tercer trimestre del año, cuando los ajustes se trasladen a los consumidores.
«Lo que, de continuar la situación, en este mes de marzo o abril, podrá tener un impacto allá por el mes de julio«, recalcó el comisionado, dejando claro que el monto final del aumento dependerá de la duración del conflicto y la estabilidad de los precios del petróleo en los próximos meses.
Ante este escenario, la CREE confía en que las medidas de eficiencia energética impulsadas por el Gobierno central ayuden a mitigar el golpe tarifario para la población. No obstante, el ajuste final dependerá de factores externos que, por ahora, escapan al control de las autoridades locales.
Subsidio a combustibles: un alivio temporal con fecha de vencimiento
Mientras tanto, el ministro de Finanzas, Emilio Hércules, reafirmó que el Gobierno mantendrá —por el momento— el subsidio del 50% al aumento semanal de los combustibles, una medida que busca amortiguar el impacto en la canasta básica y el poder adquisitivo de los hondureños. Según Hércules, este apoyo representa un desembolso mensual de 126 millones de lempiras, recursos que el Estado destina a estabilizar los precios en medio de la volatilidad internacional.
Sin embargo, el funcionario reconoció que el Ejecutivo evalúa hasta cuándo podrá sostener este gasto sin afectar otros compromisos presupuestarios ya planificados para 2026. «Esperamos que la curva de precios baje, porque de lo contrario tendríamos que sacrificar otros rubros«, advirtió, dejando entrever que el subsidio no es sostenible a largo plazo.
¿Qué puede esperar la población?
Con un 40% de la energía nacional atada a combustibles fósiles y una crisis internacional que no da señales de ceder, los hondureños enfrentan dos escenarios posibles:
- Si los precios del petróleo se estabilizan, el impacto en la tarifa eléctrica podría ser moderado.
- Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga, el aumento en el recibo de la luz será inevitable, y el Gobierno tendría que decidir si mantiene los subsidios —arriesgando su presupuesto— o los reduce, trasladando el costo a los ciudadanos.
La pregunta que queda en el aire es: ¿Están preparados los hondureños para asumir un nuevo golpe a su economía, en un año donde la inflación y el costo de vida ya representan un desafío diario?






