Tegucigalpa, Honduras. – Como si la noche más trascendental del Congreso Nacional en años recientes necesitara un capítulo más, el hemiciclo legislativo aprobó este miércoles la Ley de Empleo Parcial, una normativa de 24 artículos que viene a llenar el vacío dejado por la Ley de Empleo por Hora, derogada en abril de 2022 apenas tres meses después del inicio del gobierno de Xiomara Castro, y que desde entonces dejó sin marco regulatorio una modalidad de contratación que sus defensores consideran clave para atacar el desempleo en el país.
La aprobación se produjo con el respaldo de las principales bancadas del Congreso Nacional, con la excepción de Libertad y Refundación (Libre), cuya bancada solicitó un receso de 15 minutos para deliberar internamente antes de dejar en claro que no acompañaría la iniciativa.
La norma se discutió en un solo debate, reflejando la determinación de la mayoría legislativa de sacarla adelante en una jornada que ya había sido históricamente intensa.
El presidente de la Comisión de Trabajo, el diputado Alberto Emilio Cruz, fue el principal defensor de la normativa en el hemiciclo, argumentando que la Ley de Empleo Parcial garantiza la estabilidad laboral mediante contratos por tiempo indefinido y que se trata de un régimen especial exclusivamente para el sector privado.
Cruz fue enfático al despejar uno de los temores más repetidos por los críticos: «La ley no será discriminatoria entre el empleado que tiene una jornada completa y el que tiene una a tiempo parcial», y añadió que ningún trabajador con jornada completa podrá ser trasladado forzosamente a una modalidad parcial. «Esta ley no compite con el Código del Trabajo», subrayó.
El legislador respaldó la necesidad de la normativa con cifras que pintan un panorama laboral crítico: en Honduras existen 2 millones de hondureños sin trabajo, y de los 4.3 millones que sí laboran, el 78% lo hace en condiciones de precariedad, sin contrato, sin estabilidad y sin acceso a la seguridad social, un escenario que la nueva ley busca transformar al extender una serie de derechos que incluyen libertad sindical, décimo tercer y cuarto mes, vacaciones pagadas, séptimo día remunerado, derechos de maternidad, protección contra el despido, auxilio de cesantía, salarios caídos, protección contra riesgos profesionales, derecho a la seguridad social y contratación colectiva, entre otras prerrogativas.
Durante la sesión, varias voces de la Cámara Legislativa reconocieron al exdiputado liberal Mauricio Villeda, quien en la gestión anterior fue el artífice de presentar esta normativa en el momento en que se derogó la Ley de Empleo por Hora, un reconocimiento que subrayó el carácter bipartidista de los esfuerzos por regular esta modalidad de contratación.
Sin embargo, la aprobación no estuvo exenta de voces críticas. El diputado Hugo Noé Pino fue el más contundente al cuestionar la constitucionalidad de la norma, alegando que «disminuye derechos laborales contenidos en el Código del Trabajo» y que incumple compromisos internacionales adquiridos por Honduras en materia laboral.
Para Pino, la ley va mucho más allá de una reforma técnica: «No estamos frente a un simple reforma técnica, sino ante una modificación estructural que pretende institucionalizar la precarización laboral y debilitar los derechos conquistados por la clase trabajadora», advirtió el legislador, quien también cuestionó el impacto de la normativa sobre el sistema de previsión social existente.
La Ley de Empleo Parcial entra así al ordenamiento jurídico hondureño en una noche que el país recordará por mucho tiempo, cerrando una jornada legislativa que en pocas horas destituyó a un Fiscal General, juramentó a su sucesor, recibió la renuncia de la presidenta de la Corte Suprema de Justicia y aprobó una reforma laboral de largo alcance, en lo que configura una de las sesiones más prolíficas y polémicas de la historia del Congreso Nacional de Honduras.












