Tegucigalpa – El gerente de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico), Silvio Larios, encendió las alarmas en vísperas de la Navidad al denunciar que el Gobierno mantiene una deuda acumulada de 4,400 millones de lempiras con empresas constructoras, situación que —dijo— ha llegado a un punto límite y podría volverse insostenible en los próximos días.
Según el dirigente empresarial, la preocupación aumenta porque, a pesar de la inauguración y puesta en marcha de numerosas obras públicas, el Estado no ha honrado los pagos correspondientes a contratistas y proveedores.
Del total adeudado, Larios detalló que alrededor de 2,300 millones de lempiras corresponden a proyectos vinculados a la Secretaría de Infraestructura y Transporte, mientras que unos 800 millones de lempiras estarían asociados a obras cuyos pagos aún se encuentran en trámite administrativo.
“Ya llegamos al límite. Sólo falta prácticamente una semana para la Navidad y los compromisos siguen acumulándose para las empresas constructoras, proveedores, recursos humanos y todo lo que involucra nuestra industria”, expresó el representante de Chico, al advertir que el impacto alcanza tanto a las empresas como a sus planillas y cadenas de suministro.
El dirigente gremial subrayó que el riesgo se agrava con el cierre del año fiscal. “Después del 31 esta situación se va a volver insostenible”, alertó, al tiempo que cuestionó la forma en que las autoridades han manejado el sistema de contratación pública y la ejecución presupuestaria.
Larios fue especialmente crítico con la actual administración. “Todos los gobiernos han sido desordenados, pero creo que en este momento la medalla olímpica se la está llevando este gobierno de Libre, al colocar personas sin experiencia en instituciones sumamente claves”, afirmó, atribuyendo al “desorden administrativo” el atraso en los pagos a contratistas y proveedores.
Finalmente, hizo un llamado directo al Ejecutivo para que cumpla con sus obligaciones financieras antes de que el daño sea mayor para el sector.
“Que tengan un poquito de decencia y hagan lo que corresponde: que paguen de una vez por todas. No se puede seguir esperando a que pague el siguiente gobierno; tiene que ser ahora, porque ahí están los recursos”, sostuvo, al señalar que los fondos no ejecutados corren el riesgo de ser trasladados a la caja única del Estado, dejando en el aire las deudas con la industria de la construcción.













