Tegucigalpa, Honduras. – El comisionado presidente de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE), Héctor Corrales, afirmó que el proyecto de reforma energética fue diseñado “con el abonado en el centro”, al reconocer que los usuarios enfrentan actualmente dos problemas principales: cortes constantes y tarifas altas.
Corrales explicó que la insolvencia financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y la falta de gobernanza en el sector han impedido realizar inversiones necesarias en áreas clave como transmisión y distribución.
En ese sentido, señaló que la reforma busca corregir el orden institucional del sistema eléctrico para abrir paso a licitaciones transparentes y competitivas, con el objetivo de reducir el costo de la energía.
Las autoridades sostienen que la propuesta permitirá atraer mayor inversión en generación, transmisión y distribución, lo que podría traducirse en una mejora progresiva del servicio.
Según lo expuesto, en un plazo estimado de seis meses a un año, el país podría avanzar hacia un suministro eléctrico más estable, con energía las 24 horas y tarifas más bajas para hogares y empresas.
Corrales indicó que, al sanear la ENEE y fomentar mayor competencia en la oferta energética, se podrán generar condiciones para reducir el precio que paga el consumidor final.
Las autoridades también señalaron que los recursos que actualmente son absorbidos por las pérdidas de la estatal podrían redirigirse a áreas prioritarias como salud, educación, infraestructura y seguridad.
Los funcionarios insistieron en que la reforma representa una “decisión de país”, orientada a recuperar la confianza de la población, disminuir los apagones, estabilizar la calidad del servicio y alinear el sector eléctrico hondureño con mejores prácticas internacionales.
A la vez, reiteraron que la ENEE continuará siendo propiedad del pueblo hondureño y descartaron que el proceso implique una privatización de la empresa estatal.
El presidente Nasry Asfura ha recalcado que la compañía eléctrica seguirá perteneciendo a los hondureños, aunque bajo un nuevo esquema que busca ordenar sus finanzas, mejorar su operación y garantizar un servicio más confiable para los abonados.
Con este planteamiento, la CREE defendió que el centro de la reforma no es únicamente la reestructuración institucional de la ENEE, sino el impacto directo que los cambios podrían tener en millones de usuarios que hoy enfrentan interrupciones frecuentes y altos costos en el servicio eléctrico.













