Crisis económica estructural evidenciada por colapso del sector construcción

El Banco Central documenta una devastación sectorial con caída del 87.9% en construcción industrial que ha destruido 65 mil empleos, mientras Gustavo Boquín responsabiliza al gobierno de “medidas inadecuadas” que paralizan 2 mil millones de dólares en inversión por tramitología excesiva y alza de la Tasa de Política Monetaria.

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Tegucigalpa – La economía hondureña enfrenta una crisis estructural que se evidencia dramáticamente en el colapso del sector construcción, cuando datos oficiales del Banco Central de Honduras (BCH) revelaron una devastación sin precedentes que ha eliminado empleos masivamente y paralizado inversiones multimillonarias debido a lo que el sector privado caracteriza como políticas gubernamentales inadecuadas y tramitología excesiva.

La Encuesta de Construcción de Obras Privadas Techadas del BCH documentó una caída del 87.9% en construcción industrial durante el primer trimestre de 2025, reduciendo el área construida a apenas 6.4 mil metros cuadrados, comparado con los 46.2 mil m² del mismo período de 2024, una contracción que representa la pérdida de 39.8 mil m² de desarrollo industrial.

Esta devastación sectorial trasciende las estadísticas para impactar directamente el empleo nacional, considerando que la construcción, junto con la agricultura, constituye uno de los sectores que más mano de obra emplea en Honduras. El sector proporciona sustento a aproximadamente 300 mil personas, según directivos del rubro, quienes estiman que la crisis actual ha destruido unos 65 mil empleos en toda la cadena productiva de la construcción.

El presidente de la Cámara Hondureña de la Construcción (Chico), Gustavo Boquín, responsabilizó directamente al gobierno de implementar “medidas a nivel macroeconómico que no han sido tan adecuadas” para el sector, advirtiendo que estas consecuencias fueron anticipadas: “Eso se ha venido comunicando al gobierno desde hace seis meses les dijimos que esto iba a pasar y los datos del BCH, solo nos vinieron a dar la razón”.

La crisis se extiende sistemáticamente a múltiples subsectores de la construcción. El área comercial registró una caída del 23.2%, alcanzando solo 107.3 mil m² y perdiendo 32.4 mil m² en relación con el año previo. Dentro de este rubro, las oficinas sufrieron la mayor devastación con una caída del 32.6%, seguida por espacios comerciales con 31.5% y bodegas con 7.5%.

La construcción vinculada a prestación de servicios sumó apenas 22.5 mil m², representando una reducción del 18.5% que equivale a la pérdida de 5.1 mil m² de infraestructura de servicios. Los hospitales lideraron esta caída con una reducción del 49.1% (3.8 mil m² menos), seguidos por restaurantes con 28.7% (0.6 mil m² menos) y otros destinos con 25.8% (3.3 mil m² menos).

Incluso sectores tradicionalmente resilientes como la construcción de viviendas experimentaron contracciones significativas, registrando 367.0 mil m² durante el primer trimestre, una disminución interanual del 6.4% que representa la pérdida de 24.9 mil m² de desarrollo habitacional. Esta situación se agrava por la ausencia de fondos del Banco Hondureño para la Producción y la Vivienda (Banhprovi), según autoridades de la Chico.

Boquín identificó el alza en la Tasa de Política Monetaria (TPM) como una “severa estocada a la economía hondureña” que ha encarecido prohibitivamente el crédito para desarrolladores inmobiliarios: “Al no haber negocio por las altas tasas de interés, pues los desarrolladores inmobiliarios dejaron de construir”, explicó, describiendo cómo políticas monetarias restrictivas han paralizado la inversión privada.

La tramitología gubernamental representa otro factor crítico en la crisis sectorial. Boquín denunció que “la caída en la solicitud de permisos de construcción se debe a la tramitología excesiva que existe en este gobierno”, caracterizando esto como “un problema estructural del país que en la actual administración se ha agravado”. Esta burocracia excesiva mantiene paralizados “unas dos mil millones de dólares en inversión”, según el directivo empresarial.

El BCH explicó que parte de la caída industrial se debe a “la finalización de importantes proyectos que se iniciaron en 2024 y finalizaron en el IV trimestre, en Choloma y en el Distrito Central”, mientras que “en el I trimestre de 2025 los proyectos en ejecución son de menor tamaño”, evidenciando la falta de nuevas inversiones significativas.

La crisis ha generado un círculo vicioso que perpetúa la contracción económica. Boquín describió cómo “no arranca un proyecto porque no hay empleados y no hay empleados porque no arrancan proyectos”, ilustrando la dinámica destructiva donde la falta de inversión elimina empleos, y la falta de empleos desalienta nuevas inversiones.

En conjunto, la construcción privada registró una caída del 17.8%, confirmando que la crisis trasciende sectores específicos para afectar sistemáticamente toda la actividad constructiva nacional. Esta contracción masiva evidencia un deterioro económico estructural que amenaza la estabilidad laboral de cientos de miles de hondureños y la viabilidad de inversiones multimillonarias necesarias para el desarrollo nacional.

La convergencia de políticas monetarias restrictivas, tramitología excesiva, eliminación de fondos habitacionales y falta de nuevos proyectos industriales ha creado una tormenta perfecta que está desmantelando uno de los sectores más importantes de la economía hondureña, con consecuencias que se extienden mucho más allá de las estadísticas para impactar directamente el sustento de decenas de miles de familias trabajadoras.

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