Tegucigalpa, Honduras.— La crisis en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) tiene un rostro cotidiano: el de los derechohabientes que llegan con esperanza y se van con las manos vacías. Esta mañana, las instalaciones del hospital regional en el barrio La Granja se convirtieron nuevamente en escenario de frustración para cientos de usuarios que, tras horas de espera, se toparon con la misma respuesta: «no hay sistema».
La falla tecnológica paralizó por completo la emisión de citas médicas y la entrega de medicamentos, dejando en la indefensión a pacientes que viajaron desde el interior del país o madrugaron con la expectativa de ser atendidos. El malestar entre los usuarios es evidente, y las personas de la tercera edad —quienes han cotizado durante toda su vida laboral— son las más afectadas por la inoperatividad administrativa.
«Llegué a las 5 de la mañana y no hay sistema. Todo el tiempo es lo mismo aquí; si no es una cosa, es otra», lamentó doña Reina López, tras salir sin los 8 medicamentos que necesitaba y que ahora deberá buscar en el sistema privado. Su caso no es aislado.
Auxiliadora Velásquez expresó que «da lástima la atención, deberían ser más responsables tanto las autoridades como los médicos; aquí las falencias son demasiadas y la responsabilidad es compartida». Una reflexión que resume el sentir de muchos usuarios que perciben una cadena de fallas sin responsables claros.
Nancy González, por su parte, lamentó que «llevo cinco meses esperando por una resonancia magnética y no me dan respuesta. El llamado es a la operatividad del Gobierno; ocupamos decisiones que favorezcan al paciente». Un reclamo que apunta directamente a la necesidad de acciones concretas más allá de los discursos.
Para muchos derechohabientes, la falta de respuesta institucional se traduce en un golpe directo al bolsillo. Un paciente de la tercera edad, visiblemente molesto, calificó la situación como un «robo total», al verse obligado a comprar de forma privada los fármacos que el Seguro debería proveer. Una carga económica que afecta especialmente a quienes dependen de una pensión o ingreso fijo.
A la recurrente caída de la plataforma tecnológica se suma un conjunto de problemas que mantienen al IHSS al borde del colapso: falta de insumos y especialistas, escasez de medicamentos básicos y mora en citas de especialidades que siguen sin resolverse. Pacientes reportan esperas de casi medio año para exámenes críticos como resonancias magnéticas, un retraso que puede tener consecuencias graves en su salud.
El cuerpo médico ha acatado el llamado del Colegio Médico de Honduras (CMH) a asambleas informativas, lo que ha reducido aún más la capacidad de atención en consulta externa. Una medida que, aunque legítima desde el gremio, profundiza la saturación en los servicios.
La junta directiva del IHSS y los derechohabientes mantienen la mirada puesta en el Congreso Nacional, donde se espera la aprobación de un decreto de emergencia enviado por el Poder Ejecutivo. Según expertos, esta medida permitiría agilizar las compras directas de medicamentos y la contratación de personal, aunque sectores de la sociedad civil advierten que la solución debe ser estructural y no sólo paliativa.
Mientras la burocracia avanza lentamente tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, los pasillos de las clínicas del IHSS siguen llenos de pacientes que, entre la indignación y la resignación, regresan a sus hogares sin el alivio médico por el que pagan mes a mes.
Para los usuarios, la expectativa es simple: que el sistema funcione, que haya medicamentos y que las citas se agenden en tiempos razonables. Para las autoridades, el desafío es demostrar que la crisis puede revertirse con decisiones oportunas y transparentes. Porque al final, más allá de las fallas tecnológicas y los debates políticos, lo que importa es que cada derechohabiente reciba la atención que le corresponde por ley y por dignidad.


